La montaña

10 de mayo, jornada inolvidable.

En esta ingenuidad del ánimo

que se pone a soñar a pleno sol.

José Gorostiza

columna oscar—Si no pueden cumplir, renuncien. —Fue la desesperada expresión de más de una madre con hijo desaparecido ante funcionarios de la Fiscalía General del Estado. Fuimos convocados para marchar desde ese querido referente culichi que llamamos Catedral hasta las instalaciones de la Fiscalía. Allí estuvieron muy puntuales las combativas madres del colectivo Sabuesos Guerreras y un poco después se integró otro grupo de familiares que se identificó como Madres en Lucha. Cerca de 150 personas iniciaron una activa marcha por la calle Ángel Flores hacia el poniente. El sol era abrasador, pero los ánimos de los familiares se hacían sentir en las consignas y reivindicación de los nombres de los seres queridos que no regresaron a sus hogares.

 

Antes de subir al Puente de la avenida Teófilo Noris algunos manifestantes comenzamos a sentir un sol de canícula, que por momentos aliviaba un tímido aire fresco nacido de la cercana confluencia de los ríos Humaya y Tamazula, pero cómo quejarse de los inconvenientes del clima, cuando doña Concepción Araujo, en su silla de ruedas, seguía el ritmo de la marcha y los gritos de sus incansables compañeras. Conchita dejó el cansancio en su casa o en la Plazuela Obregón, porque allí la vimos participando con más entusiasmo que muchos de nosotros. Y nos fuimos acercamos a la Fiscalía General con ese marco de coraje y ganas de reclamar la presencia de los familiares desaparecidos.

 

No estaba Sara Bruna Quiñones, la Fiscal General, en la audiencia prometida antes de la marcha. —Tampoco estuvo el año pasado. —Recordaron varias de las Sabuesos Guerreras. En su lugar hicieron presencia el licenciado Dámaso Castro, Vicefiscal General; el licenciado Luis Alfonso Salazar, Vicefiscal para Derechos Humanos; el licenciado José Luis Leyva Rochín, Fiscal Especial para la Desaparición Forzada de Personas y la licenciada Cindy Fuentes, Jefa de Servicios Periciales. A ellos les tocó enfrentar la tormenta en que se convirtió la larga audiencia que concluyó después de la una de la tarde.

 

Las señoras de Madres en Lucha se quedaron paradas en el auditorio de la Fiscalía, había cierta desesperación y ansiedad por ser escuchadas. Las madres de Sabuesos Guerreras, convocantes a la manifestación y con presencia mayoritaria en el evento, mostraron gran madurez y prudencia, permitiendo que tomara primero la palabra el colectivo Madres en Lucha. En sus participaciones estas dijeron una y otra vez que han puesto en el escritorio de los MP santo y seña de los presuntos responsables de varios casos, sin consecuencias.

 

Las Sabuesos Guerreras no hicieron menos. Algunas señalaron que tenían más de cinco años buscando a sus seres queridos, otras compartieron que desde 2012 iniciaron las búsquedas de sus hijos desaparecidos. También les dijeron a los funcionarios que habían aportado una y mil pruebas sobre los casos denunciados y que tampoco conocen avances en las carpetas de investigación. Leyva Rochín replicó en un solo caso que había orden de aprehensión.

 

La marcha y la audiencia se llevaron a cabo en el marco de acoso y vigilancia muy estrecha en contra de las ciudadanas María Isabel Cruz Bernal y Belinda Aguilar. Es cierto que la acción de la Secretaría de Seguridad ubicó a uno de los dos jóvenes que realizan esa nefasta actividad de intimidación, pero la conclusión a la que llegó la autoridad no aporta mucho en el caso, pues termina diciendo que nada tenía que ver el joven detenido con lo que se le señala. El miedo y los nervios ya no son sólo para la humanidad de María Isabel y Belinda, ahora lo padecen todas sus compañeras de lucha y de paso todos los ciudadanos que estamos pendientes de la suerte de esas compañeras y del movimiento por la presentación de los desaparecidos.

 

Por lo demás, si bien el licenciado Dámaso Castro, Vicefiscal General, planteó desde el inicio de la audiencia que esta era para escuchar, con todo respeto repitió una y otra vez, las denuncias y comentarios de los familiares con desaparecidos. Sí escucharon, aguantando el chubasco de críticas y reclamos, y tomaron notas de los casos señalados, pero el compromiso no va más allá de continuar y profundizar en las investigaciones. No faltó quien preguntara para cuándo se tendrían resultados de lo que se estaba reclamando. No tuvo respuesta. El abandono del espacio de la mayoría de los asistentes antes de que terminara la reunión habla de un descontento de los familiares. El sabor que les quedó de la reunión no es el mejor.

 

¿Qué debe hacerse? La Fiscal les debe una disculpa a las madres con hijos desaparecidos por no haberlas atendido personalmente, sobre todo en un 10 de mayo, como era su compromiso. La palabra empeñada es como la espada que lanzó Guadalupe Victoria al campo enemigo durante la toma de Oaxaca: la arroja en prenda, pero va por ella. Después de esta jornada, reiteramos la exigencia de que el Estado mexicano ponga la debida atención a lo que hemos señalado como crisis humanitaria desde 2017: los niveles de homicidios, desplazamientos internos y desapariciones forzadas. Urge voluntad para abatir esos delitos. Urge una estrategia integral en el país para detener especialmente la desaparición forzada. Sin ello, sólo iremos detrás de estos delitos. Vale.

 

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