columna joseluis

Escuché una frase en una entrevista en la que el maestro Alfonso Zárate comentaba que “AMLO podía convertirse en un autócrata” y me quede pensando ¿será posible? Porque darse ese fenómeno de antemano se puede asegurar que continuará con toda su política y errores, sin que exista posibilidad de corregir nada y eso es de muy alto riesgo porque polariza, enfrenta todo y extrema la vida del país.

Y he tenido dudas sobre ello, porque en la vida como en la política siempre ha prevalecido un principio “no hay loco que coma lumbre”, pero siempre existen las excepciones.

Todo mundo discute cuándo se va a cambiar de actitud por el presidente de la república y hay quienes creen que nunca, y por ello va a una autocracia, a un gobierno donde solo prive lo que él diga, sin que lo perturbe lo demás.

Hay quienes consideran que siempre ha sido así y que ahora en el gobierno no será diferente, aun cuando sus decisiones hoy adquieren mayor trascendencia en el mando del estado mexicano, por lo que no modificará sus posiciones ante la pandemia, la crisis económica y la inseguridad.

Esto no es nuevo en AMLO desde que llegó al gobierno, cuando empezó con sus consultas “a mano alzada” para tumbar proyectos como el aeropuerto de Texcoco, y construir el de Santa Lucía; la nueva refinería de “dos bocas” cuando cinco más demandan rehabilitación y las tendencias crecientes de autos híbridos (tirando más a eléctricos) que apuntan en las próximas décadas serán preponderantes en el mercado automotriz, por lo que la gasolina tenderá a ser sustituida por otros energéticos como gas y electricidad; o el caso del “tren maya” perdido allá en la selva lacandona, una de las zonas más atrasadas del país, encapsulada entre la arqueología y la vida de la selva.

En resumen, proyectos cuestionados en su viabilidad incluso operativa, como el aeropuerto de Santa Lucía, proyectos subestimados financieramente que tendrán un costo al final casi del doble en los tres casos.

Por eso las voces que insisten en que no habrá cambios de posiciones en el gobierno de AMLO y que seguirá como el que decía “por aquí me voy y no me quito”, por lo que quienes piensan que vamos a frenar la pandemia antes de octubre están en un error porque en esa lógica no va a cambiar, o cabe preguntarse ¿Podrán venir de otro lado? Porque esa sería la opción y aún no se ve para hablar claro.

¿Cuánto puede resistir esta línea de AMLO? ¿La sociedad reaccionará suficientemente para detener esa tendencia? Y sí se incluye lo dicho sobre el INE, la exacerbación de las contradicciones es el futuro asegurado.

Y sí así apunta el futuro ¿Qué ruta va a seguir? ¿O alguien cree que todo va a alcanzar hasta llegar a las elecciones de junio? Yo creo que no.

Es casi un hecho que este sábado llegaremos a los 50 mil muertos por el COVID-19 y ese será otro asalto más en la irritación social y el nerviosismo empresarial por la enorme incertidumbre económica que produce, por lo que de nuevo cabe preguntarse ¿Qué va a suceder?

Yo no lo sé, pero si me preocupa mucho la intolerancia y la tendencia al caos que puede producir.