columna joseluisDe un solo movimiento, el bloque opositor que integran PRI, PAN y PRD, se han subido al ring en contra de MORENA y han abierto la disputa presidencial 2024, al anunciar sus métodos de selección de candidato, que, de un plumazo, borra la ventaja de MORENA que había alcanzado con la precampaña de sus “corcholatas”.

 

La definición del bloque opositor, de ir a elecciones primarias el mes de septiembre es y a un arranque de la disputa presidencial, que pretenderá eludir las prohibiciones de la ley electoral, mediante una ciudadanización del proceso de selección, que luego, ya en los tiempos electorales, que arrancaran en septiembre precisamente con la convocatoria del INE, los partidos de la alianza opositora, asumirán oficialmente la candidatura que emerja del proceso ciudadano.

 

Hay varios analistas que señalan un obstáculo que les parece insalvable y que lo representa en la figura de López Obrador, porque dicen, la oposición no tiene un personaje que pueda hacer mella a AMLO en el imaginario social y restarle influencia en el proceso electoral.

 

Ante esa apreciación hay que decir cuatro cosas. En primer lugar, es que AMLO no estará en las boletas; segundo, que sus corcholatas ninguna tiene la presencia, arraigo e influencia que AMLO tiene; tercera, el precandidato de MORENA más aceptable es Marcelo Ebrard y no es hasta ahora el más probable de salir adelante, y por último, los mayores riesgos de fractura interna están al seno de MORENA, precisamente porque por más que pretendan provocar una generalización de ruptura en la alianza opositora, solo está ocurriendo en hidalgo y Sinaloa, ruptura que ya se habían producido desde el 2021.

 

Ciertamente AMLO, MORENA y la 4T, fueron fetiches políticos arropados en la bandera de la anticorrupción del peñanietismo, que los llevo al triunfo en el 2018, pero todo eso se ha desgastado cuando los ha desnudado el tiempo y el pésimo ejercicio de gobierno, pero que, a pesar de eso, varios analistas consideran que AMLO está blindado y resultara imbatible para la oposición.

 

Punto de vista, que en mi opinión soslaya cuatro hechos: primero, AMLO no será candidato y el desgaste lo ha alcanzado; segundo, el bloque opositor con todo y sus debilidades, hasta hoy ha demostrado que avanzo en las elecciones del 2021 y 2023, hasta alcanzar un empate técnico en las cifras electorales; tercero, el bloque opositor desarrollara un procedimiento de solución de su candidato más ciudadano y más participativo que el de MORENA que puede solucionar la desventaja territorial frente a los 23 gobernadores de MORENA y condiciones para darle piso a una alianza ciudadana.

 

Es cierto que AMLO no cejara en su empeño de dejar sucesor y actuara para ello con todo lo que pueda, pero tiene tres desventajas: el desgaste que acumula día con día que transcurre su gobierno; dos, la propaganda goebbeliana de “repetir una mentira mil veces hasta convertirla en verdad”, después de más de cien mil mentiras que lleva en “las mañaneras” ese mito ha ido a la baja, y tercero que la alianza opositora entrara ya en acción con sus precandidatos y todas sus bases sociales a partir de hoy.

 

Quien sostiene que AMLO es imbatible y que no se ve quien le pueda superar, olvidan un aspecto elemental de toda confrontación, creer que el adversario actuara como su contrario y no de manera diferente.

 

De hecho, el método “tierra-aire” y ciudadanizado que presenta la oposición, ya es una forma distinta de enfrentar el caudillismo de AMLO y el abuso del poder de MORENA.

 

Como también lo es un discurso político e ideológico desgastado y en buena medida agotado y no se diga del desempeño de gobierno mediocre, fracasado y frustrante en su lucha contra la corrupción.

 

La 4T, MORENA y AMLO, ya no son un símbolo de propaganda, se ha convertido en bandera desprestigiada y reiterativa del viejo régimen priista.

 

Es cierto que aun les queda, la gran alianza que han formado con las fuerzas armadas, pero no hay que desconocer, que todos los gobiernos, tan solo por su estabilidad son un recurso obligado.