columna joseluis

Lo que durante muchas décadas fue un mero trámite entre el gobernador que llegaba y el que salía, más allá de diferencias y enconos personales, que no se traducía más que en eso, desde hace 15 años, después de que la pluralidad política, la alternancia política y nuevas figuras de la administración pública, como la transparencia y la rendición de cuentas, poco a poco se habían colocado como peldaños que no permiten las viejas prácticas de “dejar hacer y dejar pasar”, o simplemente aplicar la vieja frase de “borrón y cuenta nueva” y “lo que pasó, pasó”, se espera que ahora sea distinto.

 

No, hoy no debe ocurrir, desde entonces las nuevas figuras en la administración pública adquirieron mayor relevancia a pesar de los gobernantes irresponsables y corruptos que han pasado por encima de ellos y quisieran que no existieran.

 

La ley de transparencia, la ley de contabilidad gubernamental, la ley de presupuesto en base a resultados, el sistema de evaluación al desempeño, hasta llegar a la ley de disciplina financiera, como el sistema de rendición de cuentas, son instrumentos que han pretendido que los recursos públicos de los gobernantes no sean “cajas chicas”, como tampoco para que hagan y deshagan sin utilizarlos como instrumentos primordiales del buen gobierno y redituar mejores resultados en su desempeño a la sociedad.

 

Por eso, el acto de “entrega – recepción” de los gobiernos municipales y estatal, que deberán iniciar el próximo primero de octubre, para que en 30 días entreguen un informe pormenorizado del estado que guarda el patrimonio público de Sinaloa y si está acorde con las leyes que regulan su buen manejo.

 

Y ese es el primer paso del nuevo gobernador, todos los presidentes municipales y todos los entes públicos que serán relevados en sus mandos, por lo que deberán se lo más pulcros e impecables, como la plataforma de la certidumbre de que el nuevo gobierno será otro y no más de lo mismo.

 

De ese tamaño es la relevancia de un simple acto rutinario en el pasado, de risas de “los cuates” que llegaban y los que salían. Si no es así y vemos que se cae en lo mismo que antes, el nuevo gobierno, por lo menos en la transparencia, rendición de cuentas y buena administración, estará tropezando y quién sabe si se levante.

 

Por eso es muy importante, aunque los 30 días de plazo sean breves, recuérdese que la misma ley abre espacios mayores para abundar y ser exhaustivos en la revisión de los expedientes, bienes y fortunas.

 

En este sentido, será muy importante el rol del Congreso del Estado, que deberá ser muy claro consigo mismo en este renglón, pero deberá exigir al ejecutivo estatal que rinda un informe expedito al Congreso del Estado de este acto de Entrega – Recepción.

 

Ojalá y todo se haga en orden y dentro de la ley, por encima de bendiciones, que si sale bien, que bueno, y si no, a proceder como corresponda.