columna joseluis

Desde que ganó la elección Rubén rocha el pasado 6 de junio, empezaron las especulaciones de quiénes estarían en su gabinete, y desde entonces empezó la danza de las especulaciones bajo distintas ópticas, como un juego de adivinanzas, sin valorar suficiente el significado que tienen tales decisiones.

 

Hay quienes consideran que solo es competencia de los miembros de MORENA, otros que es privilegio del comité de campaña, y los terceros que corresponde a la voluntad exclusiva del gobernador electo, cuando la verdad es que se trata un poco de todo, y otras cosas más.

 

La realidad es que un gabinete de gobierno es un equipo de trabajo para dirigir y desarrollar políticas públicas, desde su creación en muchos casos, todas desde su gestión y la mayor parte con soportes externos al margen de las instituciones.

 

Por ello, el gabinete de un gobierno es un equipo de trabajo que se constituye a partir de los objetivos, planes, tareas y capacidad de ejecución, que implican a muchos más sujetos, fuerzas y poderes que las que llegaron y ganaron la elección.

 

Se trata de construir un nuevo gobierno con propósitos definidos, y no la administración de burócratas que constituyan un aparato político como si todo ya estuviera definido, diseñado y organizado, hasta resuelto.

 

Nada más simple pensarlo de esa manera cuando se trata de un aparato ejecutivo, por ello la composición de dicho equipo de gobierno se integrará con actores de campaña, con aliados electorales, con grupos de poder social y económicos, así como grupos de interés nacional, de dentro y fuera del gobierno de la república, o de otras regiones, incluso con fuerzas opositoras en un determinado momento y casos puntuales.

 

Garantizar la gobernabilidad, la buena gestión, la eficacia, los buenos rendimientos y la mayor eficacia en los esfuerzos no son tarea solo del que gana la elección, porque existen muchos factores que no estuvieron en la competencia, o que sí pueden integrar el equipo de gobierno, incluso gente con proyectos especiales, y todos ellos pueden contar de alguna manera para ese equipo.

 

El gabinete no es para resolver egos, satisfacer ambiciones o construir plataformas de poder, es para desarrollar el mejor gobierno posible, y así se debe concebir en estricto sentido, donde siempre pesarán, por supuesto, las pasiones políticas y los intereses particulares, pero no deben ser parte de las reglas en lo más mínimo.

 

Ojalá y las decisiones que tome el gobernador electo en las próximas semanas al respecto estén cargadas de esos propósitos y no se convierta, en ningún momento, en rehén de alguien.