columna jorge

 

= Culiacán, con Cuen, marcará la diferencia a nuestro favor

 

= “Ya no vayas al Norte; está perdido”, aconsejaba a JVC

 

= Estimaba que ganaría el PRI, con 3 o 6 puntos de ventaja

 

= “Como si me hubiese pasado el Che Pe por encima”

 

Día de historia política de Sinaloa. (Reciente) Para olvidarnos del Covid-19:

 

Junio de 2010: El calor de la jornada –político y humano – no cede con el avance de la noche. La redacción de El Sol de Sinaloa está prácticamente desierta, a eso de las 21 horas. En la planta alta del edificio recientemente inaugurado, solo Arnoldo Ortega (Jefe de Redacción), Lucy López, encargada del sistema; la gente de la sección deportiva y la policiaca. Estoy en espera de la reportera Irene Medrano, comisionada para cubrir el primer informe de labores del doctor Víctor Antonio Corrales Burgueño, como rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Medio aburrido allá arriba. Ya con ganas de ir a casa.

 

Suena mi teléfono directo. Es el diputado Francisco Javier Luna Beltrán, presidente de lo que llamaban la Gran Comisión del Congreso del Estado, hasta entonces bajo control absoluto del Partido Revolucionario Institucional:

 

-Amigo – me dice – vengo aquí con el jefe. Desea hablar con usted.

 

En línea, el gobernador del Estado, Jesús Aguilar Padilla:

 

-Doctor ¿Cómo está? Acaba de terminar el informe de Corrales en la UAS y voy camino a casa; pero se me acaban de antojar un par de tacos de carne asada y quiero invitarlo. Podrá salir una media hora, cuando mucho.

 

-Si por supuesto – acepto.

 

-Pasamos por usted. Ya venimos aquí por la Aquiles Serdán. En cosa de dos minutos, lo vemos a la salida de El Sol.

 

Y si.

 

Justo al salir, la camioneta oficial del gobernador (la blindada), conducida por él mismo, con el diputado Luna como copiloto. Se mueve hacia atrás y me ubica junto a Aguilar.

 

-Luna: sugiere. Tu eres el que conoce todas las taquerías de Culiacán. Que valgan la pena.

 

-Aquí cerca, en la colonia Rosales, cerca del Hospital General. Son los mejores tacos de Culiacán – recomienda, el diputado Luna Beltrán,

 

-Vamos mejor a otro sitio. Más cerrado y discreto. No vaya a ser que alguien por ahí le grite una pendejada señor gobernador. ¿Para qué exponerse a eso? – sugiero, mientras el gobernador maneja hacia la dirección indicada.

 

-No pasa nada doctor. Lo que pasa que usted la hace de finito y no le gustan las carretas, ni las taquerías. Ahí donde dice Luna. Para que cene algo bueno – concluye la discusión.

 

Por esas fechas, nos aproximábamos ya a la jornada electoral del primer domingo de julio, en la que estaba en juego la gubernatura del Estado, el Congreso y las 18 presidencias municipales. Apenas un par de semanas atrás, las periódicas encuestas de El Debate de Culiacán, habían colocado a Jesús Vizcarra con una discreta ventaja de dos puntos porcentuales sobre Mario López Valdez, quien había punteado siempre, desde el inicio de las campañas, según los levantamientos de la empresa editorial de los señores Salido.

 

Sin embargo, el gobernador Aguilar tenía “otros datos” en su poder.

 

-Le digo a mi amigo la verdad: Vizcarra aventaja a MaLoVa, por ahora, con 6 puntos porcentuales, de acuerdo a Roy Campos; pero la diferencia se va a cerrar, a 3 o 2 el día de la elección – me confiesa ya instalado en la mesa y cena ordenada: tacos de asada, mixtas, vampiros, frijoles charros y agua de Jamaica. A dieta no estaba, por lo menos.

-

¡Tres o dos! ¿A favor o en contra? – interrogo.

 

-¡Por supuesto que a favor! Va a estar ajustada; pero vamos a ganar. De eso, como te dije la última vez, no tengo la menor duda.

 

En silencio el diputado Luna asentía y sonreía discretamente.

 

La expresión de Jesús Aguilar, sin embargo, no era congruente con sus palabras. No era el tipo abierto, directo, optimista de ocasiones anteriores. Más bien se le veía serio y hasta con un marcado dejo de preocupación.

 

-Mira –retoma la conversación – nuestros principales problemas están en el Norte, más en Los Mochis y en todo el municipio en general. Allá, en realidad, nos han hecho ¡un boquetón! En las últimas semanas; pero probablemente en Guasave nos vaya mejor, para medio equilibrar las cosas. Ya le dije a Vizcarra: a Mochis ¡ya ni vayas! No tiene caso; mejor concéntrate aquí en Culiacán y en el sur. El Norte del Estado ya está perdido.

 

-Y en el Sur ¿Cómo andan? – pregunto.

 

Serio, reflexivo, dubitativo, Aguilar contesta:

 

-No como quisiéramos; pero mejor que en el Norte. Podemos perder Mazatlán; pero será con un margen cerrado. Ahí han visto bien a Vizcarra. Les ha convencido su plan de gobierno y hemos enderezado las cosas. No como quisiéramos, repito; pero mejor que en Los Mochis sí. De plano.

Entonces, si van a perder en el Norte y también en el Sur ¿Cómo chingados van a ganar? Disculpeme gobernador; pero no entiendo - cuestiono, ya con la cena servida.

 

-Tranquilo, doctor. Tenemos un arma infalible – acota. Trata de reir.

 

Y abunda:

 

-Aquí en el centro y en el valle del Evora, vamos a ganar todos los municipios, con un buen margen. El suficiente para borrar el seguro déficit del Norte y la cerrada derrota en el Sur. Tan solo Cuen (Héctor Melesio) como candidato a la presidencia municipal de Culiacán, va a superar con más de 50 mil votos a su más cercano perseguidor, votos que también se sumarán a la candidatura de Vizcarra. Con eso será suficiente. Estimo un margen de 5 puntos a favor de Vizcarra o de 3, por lo menos. Vamos a ganarles. No tienen como vencer a Vizcarra. Ya lo verás. Ya falta poco.

 

-Les salió respondón MaloVa; te dije, en su momento, que era un buen candidato – observé.

 

-Y yo te lo acepté: que era un buen candidato; pero siendo bueno, no ha sido él en realidad- Han sido otros factores: Han jugado muy sucio y tienen todo el apoyo del gobierno federal y del propio presidente Felipe Calderón, que está decidido a hacer ganar a MaLoVa porque todavía no digiere la madriza que le pegamos en las elecciones federales del año pasado. Eso nos ha golpeado duro; pero con todo y eso les vamos a ganar.

 

-¿Ejemplos? – pregunto.

 

-Van, a vuelo de pájaro: la vieja foto difundida, una y otra vez, en la que se aprecia a Ismael Zambada y aparentemente a Jesús Vizcarra, en una subasta de ganado; la acusación que le hicieron a Vizcarra en el último debate sobre su presunto compadrazgo con Zambada; la amenazadora actitud del Ejército frente a la casa de los papás de Vizcarra y ante la entrada al fraccionamiento Santa Inés. Hay otra: una orden de cateo a la Casa de Gobierno, frenada oportunamente por el secretario de Gobierno, Fernando Gómez Mont. Esto sin contar las brigadas de Sonora que desde hace tiempo trabajan por el Norte de Sinaloa. Quieras que no, todo esto ha impactado en nuestra contra; pero, no les va a alcanzar. Te repito: la elección está ganada.

 

Y en ese entendido y aparentemente convencido de que su partido, el PRI, retendría la gubernatura en la elección en puerta, Aguilar termina su cena. Instruye a su asistente a que me deje en las oficinas del periódico y se va, junto con Luna Beltrán, a Casa de Gobierno. No parece del todo convencido de sus propios datos; sin embargo descarta la posibilidad de un desaguisado.

 

Tres semanas después, la elección con el siguiente resultado:

 

Mario López Valdez, de la alianza PAN-PRD-Convergencia: 576 mil 431 votos, equivalentes al 51. 8 por ciento del total; Jesús Vizcarra Calderón, de la coalición PRI-PANAL-PVEM, 515 mil 483, que representaron el 46. 3. Poco más de 5 puntos de ventaja.

 

En la elección global para presidentes municipales, la diferencia fue menor: 48 por ciento, contra 47. 1. Y en los comicios para diputados, ganó la coalición liderada por el PRI: 48. 8 `por ciento, frente a 48. 6, lo que explica la igualdad de fuerzas en esa legislatura del Congreso del Estado.

 

Un par de días después, mientras Jesús Vizcarra buscaba refugio en la ciudad de San Diego, aquí Jesús Aguilar, acompañado de su jefe de prensa, José Domínguez daba una conferencia de prensa en la que anunciaba su respeto a los resultados de la elección, mismos que no serían impugnados por el Partido Revolucionario Institucional. Aguilar se veía demacrado, ojeroso, mal humorado, como consecuencia de 48 horas sin dormir.

 

El gobernador nos recibe en privado en su despacho de Palacio de Gobierno, sin testigo alguno.

 

-¿Cómo te sientes? – preguntamos.

 

-Como si me hubiese pasado todo el Che Pe por encima, a 10 kilómetros por hora.

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