columna joseluis

Desde el miércoles pasado, en una mesa de análisis, comentábamos las complicaciones que se cernían sobre el debate de las candidatas y candidatos a gobernador, empezando por el número de los contendientes, la temática y los tiempos, tanto que me parecía imposible el desarrollo de algo constructivo y que para lo que podía servir era para denostar y criticar sin ninguna posibilidad de confrontar ni los contenidos, ni las diferencias y tampoco los ataques, como así ocurrió.

 

Para empezar, un debate entre ocho candidatos era imposible y se podía reducir a peroratas de salón escolar o agresiones para descalificar al adversario.

 

Si debatir entre dos ya es complicado, un debate entre ocho parecía una locura y así se dio.

 

No hubo temas, es decir, una agenda específica sobre los problemas torales de Sinaloa, sino que se dejó a la libre y cada quien dijo lo que quiso sin que el moderador jugara ningún rol, como no fuera pasar los turnos a cada orador, donde se diluyó por completo el derecho de réplica, la que es normal en toda discusión ante cada señalamiento o acusación, lo que colocó desde un principio en desventaja a Rubén Rocha de MORENA – PAS al ser el candidato puntero y el objetivo de los que vienen detrás.

 

En este contexto de desventaja para el candidato Rubén Rocha, tanto por el número de adversarios, como el hecho de no tener el derecho de réplica y seguramente la idea, casi siempre del que lleva la ventaja electoral, de no engancharse ante los ataques personales, desdibujaron la propuesta y respuesta del candidato de MORENA – PAS, que obviamente le afectó en la confrontación y hubo muchos ataques sin respuesta.

 

Los que aprovecharon el escenario y se fueron cortando “rabo y orejas” fueron Rosa Elena Millán Bueno, de Fuerza por México, y Sergio Torres, de Movimiento Ciudadano, que sostuvieron un discurso coherente y sistemático de propuestas y discurso político, resultando los que mejor aprovecharon y seguramente obtendrán mejores dividendos de este primer debate.

 

Los que en nuestra modesta opinión resultaron hasta cierto punto un fiasco fue el candidato de PVEM, Tomás Saucedo, que parecía más estar dando una clase de economía política que un discurso de contrastes y propuestas.

 

Mientras que Ricardo Arnulfo Mendoza, del PES, resultó quizá el más malo con más desplantes que críticas y con un colofón que lo exhibió lamentablemente como personaje absolutamente protagónico al demandar la protección de la Guardia Nacional, como si fuera el Julian Assange de Sinaloa.

 

Gloria González del PT y Yadira Carrera de RSP se alinearon casi por completo al guion pactado con IEES y cumplieron más que bien para sus partidos.

 

El caso de Mario Zamora del PRI resultó un caso especial al convertirse en un buen animador agresivo, con fuertes cargas de demagogia, de insultos y la infaltable prepotencia, muy parecido a aquellos que hace años recorrían Sinaloa vendiendo “espejitos” del éxito y la felicidad como Miguel Cornejo, retórica pura.

 

Algo que ha quedado en el aire y que me parece merece un debate especial es el caso de la UAS, donde para empezar todos aquellos que denostan contra ella, Cuén y el PAS, han resultado prácticamente casi todos, aliados y actores junto al liderazgo de Héctor Melesio Cuén durante los últimos diez años, incluso favorecidos por la UAS y en el PAS, convirtiéndose, junto con un sin número de morenistas inconformes, en detractores después de no resultar favorecidos para continuar en ese tren político, creo que vale la pena porque ese será, más allá del fondo de la situación de la UAS que por cierto nadie dice en dónde está y cómo está en el ranking de universidades del país si es un fracaso o no, eludiendo una valoración elemental para hacer los juicios y críticas que recurrentemente hacen contra Cuén y el PAS. Será muy interesante, oportunidad habrá.