columna jose luis lopez duarte

 

Demasiada estridencia levantó la visita de AMLO a los Estados Unidos y en buena medida tiene su explicación en que lo únicos invitados fueron los dueños de los principales medios de comunicación (TELEVISA, IMAGEN y TV AZTECA) y curiosamente ningún de ellos es exportador y en contra parte no invitaron a ningún representante de COPARMEX, CONCAMIN y CANACINTRA, las principales agrupaciones empresariales del país.

 

Se ha comentado en ese ruido mediático ideas sobre un tratado de libre comercio (TMEC), que fue discutido y aprobado en el gobierno de Peña Nieto y revisado con López Obrador que fueron las modificaciones que al final se pactaron, tratado que el gobierno anterior dedicó casi dos años en discusiones y más de 300 empresarios y representantes de cámaras trabajaron en los “cuartos adjuntos” en donde las autoridades canadienses, estadounidenses y mexicanas discutían el clausulado del TMEC.

 

A AMLO no le importa ese esfuerzo de los empresarios mexicanos y se llevó su grupo de selecto de potentados (ninguno de ellos exportador, reitero), lo que obviamente indignó a las cámaras empresariales del país, que al unísono calificaron la visita del presidente mexicano a Trump como un apoyo electoral en la elección próxima, sin saber aún las consecuencias que esta intromisión política en Estados Unidos tendrá para nuestro país.

 

Por lo pronto ya hubo reacciones de los demócratas a quienes desagradó sobremanera el rol que jugó el presidente de México en el proceso electoral de aquel país que definirán en noviembre próximo y más aún cuando ya han avanzado y se han convertido en mayoría en los estados fronterizos con México, bastiones actuales de los republicanos, ventaja demócrata que hizo el milagro de modificar el discurso de Trump en relación a México e invitar a AMLO a la Casa Blanca.

 

AMLO no es ingenuo y sabía perfectamente que iba a servirle políticamente a Trump, reflejo de una desesperación porque su política interna en México sufre el desgaste por los bajos rendimientos de su desempeño al salírsele de control la pandemia, la economía y la inseguridad que ya escaló a niveles de escándalo mundial.

 

Su apuesta, por la cuota que pagó Trump con la entrega de César Duarte, ex gobernador de Chihuahua, cuando desde hace más de tres años estaba perfectamente ubicado y el gobierno de Estados Unidos simplemente no lo quería detener, seguramente será la bandera anticorrupción, bandera que ya agitan electoralmente para obligar a los gobernadores del PRI, múltiples actores regionales de ese partido y a otros políticos y grupos empresariales que seguramente serán involucrados en las investigaciones.

 

Por supuesto, eso será muy importante, pero lo erróneamente como han enfrentado los problemas nacionales y el pobre desempeño de gobierno, cabe preguntarse ¿Hasta qué punto creen que eso será suficiente para salir del pantano que representan las crisis sanitarias, económicas y de seguridad?

 

Si para fines de julio, como parece sucederá, llegamos a los 50 mil decesos por la pandemia (sin contar los 18 mil que descubrió el junio la Comisión Nacional de Población) y rebasamos los 400 mil contagios, cuando está crujiendo el sistema sanitario, saturado y con el personal de salud agotado, quién sabe si meter rateros a la cárcel les alcance.

 

Lo mismo está ocurriendo con la economía, con la mortandad de empresas, los millones de desempleados, además con los niveles de inseguridad que al paso que va es seguro que rebasará los 36 mil asesinatos del 2019.

 

Por eso cabe preguntarse ¿Con qué dinero el gobierno de AMLO responderá a esta quiebra estructural? ¿O espera que Trump le envíe?... Por favor.