Miles de habitantes de la capital sinaloense acudieron al pie de la Iglesia de la Virgen de Guadalupe, conocida como la “lomita”, iglesia icónica de Culiacán a exigir lo más elemental que un ciudadano requiere VIVIR EN PAZ.
En el mes de la patria, en el mes del orgullo e identidad de los mexicanos, los culiacanenses salen de sus casas exigiendo PAZ, una paz robada a los habitantes de la capital sinaloenses. Vivir en Culiacán, es no vivir, los gobiernos con sus narrativas pretenden normalizar lo anormal, dos años viviendo en la incertidumbre.
Dos años de violencia continua, dejando de miles de ciudadanos muertos, desaparecidos, enlutando hogares de familias sinaloenses, dos años que la autoridad ha sido rebasada, dejando en estado de indefensión a los habitantes de la perla del Humaya.
Los daños colaterales son infinitos, la barbarie ha cobrado la vida de inocentes, niños asesinados en ataque directo o fuego cruzado, miles de negocios cerrados, la economía en estado de coma, a punto de colapsar.
Dos años de ausencia de gobierno, dos años dejando solos a los comerciantes, dos años de madres buscando a sus hijos desaparecidos, dos años de un Sinaloa próspero y pujante a la deriva, dos años clamado PAZ los culiacanenses.
Bajo un solo grito, más de 50 mil personas expresaron ¡QUEREMOS PAZ! ¡SOMOS MAS LOS BUENOS! esas fueron las consignas de los habitantes de Culiacán, ahí esta el reclamo de un pueblo a sus gobernantes.
3 PUNTO CERO. La marcha exigiendo paz en Culiacán, nos invita a reflexionar que estamos haciendo mal, si realmente tenemos el gobierno que nos merecemos, si como padres le proporcionamos valores morales a nuestros hijos, si somos empáticos ante la desgracia de otros, hemos perdido la capacidad de asombro ante los hechos violentos, o seguiremos cruzados de brazos. Urge crear mas ciudadanía, critica, pensante y dejar se ser unos simples espectadores o bultos, esperando a que nos resuelva los problemas.