= Incontenible ya la ansiedad de las tribus de MoReNa
= Aparentemente, Imelda Castro marcha a la vanguardia
= Nada decidido, sin embargo; en ninguna entidad
= El adiós al periodista pionero de los noticieros de TV
= Y pues sí. Ya son 54 y contando, amigo Heriberto Millán
(Por vez primera, en nuestra trayectoria de 54 años de ejercicio periodístico ininterrumpido, salimos del aire por un espacio de tres semanas continúas, para disfrutar de un largo periodo vacacional que todo nuestro cuerpo pedía a gritos ya. Si algo se logró, tras el necesario descanso, se notará. Si no, también.)
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Y bien.
Ningún estado tan inquieto, como Sinaloa, de entre los 17 que tendrán elecciones gubernamentales el domingo 06 de junio del año entrante. Cierto, en todos existe una marcada expectación ante la cercanía del proceso interno de MoReNa para la develación del hombre o la mujer que enarbolará las banderas guindas en la fecha antes citada; pero lo que se vive hoy día, en nuestra entidad alcanza matices especiales, sin duda alguna.
Póngale el argumento que usted quiera: que el problema de la inseguridad con su vaivén del ir y venir; que el divisionismo interno en MoReNa; que la posibilidad de un truene regional entre los partidos que configuran la Cuarta Transformación; que las cartas del gobernador. En fin. Todos los que usted desee para converger en un punto común: lo acalorado de la contienda dentro del partido en el poder.
Y dentro de todo esto, un aspecto que parece olvidarse, poque, aunque quizás no lo parezca, hay algo más allá de MoReNa y sus eventuales aliados: las presiones alimentadas por la oposición y por partidos de nueva creación, que centran su lucha en la búsqueda de una candidatura ciudadana, con el magnetismo suficiente como para luchar, con posibilidades de éxito, en la contienda gubernamental del año venidero. Esa candidatura no existe todavía; pero hay síntomas de que pudiera concretarse dentro de los tiempos legales, con el suficiente empuje como para ponerle música verdadera a la fiesta de la democracia.
Esa candidatura, supuestamente ciudadana, podría o no ser arropada de manera parcial o total por alguno o algunos de los partidos del bloque opositor (PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y Partido Sinaloense), lo cual no está del todo garantizado; pero que, de cristalizar, podría poner las cosas muy interesantes en nuestro Estado.
Digo.
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Ahora que.
La solida posibilidad de que MoReNa se decante por una mujer para la candidatura gubernamental por Sinaloa, ha creado -de manera prematura y posiblemente al margen de la ley electoral – una atmósfera propicia para el fortalecimiento de las aspiraciones de la senadora Imelda Castro, así como para el crecimiento de su número de seguidores, quienes ya, sin rubor alguno, se pronuncian en favor de las intenciones de nuestra representante en la cámara alta del Congreso de la Unión.
En efecto, a pesar de las advertencias de la autoridad del ramo, de las fracturas que se aprecian al interior de MoReNa y de las amenazas de los partidos aliados (PT y PVEM) en el sentido de jugarla “por separado”, la actividad preelectoral de Imelda aumenta exponencialmente, así como su cifra de simpatizantes, todos ellos con la mira puesta en las posiciones a disputarse el domingo 06 de junio del año entrante.
Existe, detrás de todo esto, una convicción: que en Sinaloa habrá candidata, no candidato y que la candidata, por supuesto, será la senadora Imelda Castro. Todo
ello, bajo un razonamiento muy sencillo: que Sinaloa nunca ha sido gobernado por una mujer y que ahora la oportunidad no solo es lógica, sino inmejorable.
Quizás tengan razón. Quizás no. Lo cierto de todo esto es que, hasta ahora, no existe un posicionamiento oficial en el sentido de que MoReNa postulará una mujer para nuestra entidad, como tampoco nadie puede garantizar que, por esta razón, sea candidata y no candidato. Nadie ha dicho nada al respecto y si alguien ya lo hizo, tampoco puede firmarlo con toda tranquilidad. No es necesariamente cierto, expresado de otro modo.
Y es que, dentro de esos 17, hay algunos otros estados que se ubican en condiciones similares a las de Sinaloa, sin que allá se de por hecho, que tendrán gobernadora -y no gobernador – tras la jornada electoral de junio de 2027. La situación es parecida, si; pero sin caer en las situaciones que apreciamos hoy día en nuestra entidad.
Algo más: incluso si fuese así, Imelda Castro no es la única carta de MoReNa y menos lo es sin el nunca oculto rechazo del gobernador actual, cuya eventual definición, quierase que no, será sumamente importante, para la toma de la decisión.
¿Será Imelda? Ahí también está la diputada local María Teresa Guerra Ochoa y la diputada federal Graciela Domínguez, entre otras alternativas. Y si fuese varón, también hay opciones: el senador Enrique Inzunza Cazarez y el presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendivil.
Se vale apostar.
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Mientras tanto.
El gobernador Rubén Rocha oficializó un par de propuestas a los núcleos indígenas del norte del Estado que opacaron el inicio formal de la construcción de la empresa Mexinol, en el puerto de Topolobampo, bajo el mismo argumento de años atrás: que causará daños irreversibles al medio ambiente y que finalmente serán mayores los perjuicios que los beneficios.
Una de las propuestas oficiales es la celebración de una consulta ciudadana entre las comunidades supuestamente afectadas y que de sus resultados dependerá si se continúa con el magno proyecto o se cancela de por vida.
La otra, llevar la inconformidad ante la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, sin dejar de advertir que el proyecto mencionado forma parte de
los 14 polos estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo Federal, que contarán con un respaldo decisivo del gobierno de la República.
Por lo pronto, ahí está la consulta ciudadana a aplicarse lo antes posible. No es cualquier cosa lo que está en juego.
¿Cómo ve?
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De otras cosas.
Casi en el arranque del periodo vacacional, el doctor Ramón Rivas Llamas, toda una figura en la medicina estatal, me dio la noticia:
-¿Ya supiste? Murió nuestro común amigo, Gilberto Castro.
Apenas días antes, en el calor de su consultorio particular -ahí por la Escobedo, casi enfrente del sanatorio Bátiz Ramos – Gilberto había sido precisamente tema de conversación en torno a un estado de salud de visible deterioro. Castro era compañero de butaca de Rivas Llamas en el icónico estadio “Angel Flores” y obviamente jamás estaban de acuerdo con lo que sucedía sobre el terreno de juego.
Gilberto Castro Arenas tenía rato retirado del oficio; pero es de justicia ponderar que, por allá en los ochentas-noventas, conducía el noticiero “pulso informativo Ban País”, que todo Culiacán seguía noche a noche con avidez. El canal Tres de TV era la única opción por aquellos entonces y Gilberto era todo un personaje en la ciudad.
Aunque lo conocí por allá en la segunda mitad de los setentas, fue hasta en la década de los ochentas cuando construimos una relación profesional y de mucho respeto. Incluso en más de alguna vez me invitó a su grupo de trabajo, como titular de la sección deportiva; pero quien esto escribe ya corría por otro carril. Carlos Gómez Pimentel ocupó tal espacio.
Gilberto Castro se ha ido ya y es una baja sensible en las filas de una generación de periodistas que se extingue inexorablemente con el paso del tiempo.
Descanse en paz.
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A manera de colofón.
Imposible pasar por alto la fecha del 24 de abril. Hace unos días. Desde allá, donde está -que debe ser mucho mejor que aquí -, no me lo perdonaría el “Negro Millán”.
Era un domingo, de 1972, cuando, tras un par de meses de un curso intensivo en lo que se llamó “Escuela de Periodismo de El Sol de Sinaloa”, los alumnos de Antonio Pineda Gutiérrez (Toñico) tomamos por asalto los campos deportivos de aquella ciudad de 200 mil habitantes, para cumplir con nuestra primera orden de trabajo y comenzar a acumular méritos que eventualmente nos llevarían a ocupar una plaza de cronista deportivo en El Sol del Sinaloa, el número uno del Estado por aquellos tiempos. “Toñico” era el subdirector de la compañía. Ernesto Zenteno Carrón operaba como director; pero a control remoto. Desde Mazatlán.
Y esa fue nuestra primera publicación en El Sol de Sinaloa. Ver ahí, nuestro nombre, fue de un orgullo y una satisfacción indescriptible.
El comienzo de esto.
Aquí seguimos todavia.
Suman 54 años.
Y contando.
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Dios los bendiga.