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Visión Ciudadana

PARA MUESTRA…

“Si el hombre no está dispuesto a arriesgar su vida, ¿dónde está su dignidad?”, André Malraux (1901-1976) Novelista y político francés.

 

 

LEVANTAR LA MANO

 

En política hay quienes primero anuncian una aspiración y después comienzan a construirla. Con Juan Carlos Patrón ocurre algo diferente.

 

Cuando decidió dejar la representación de la Procuraduría Agraria en Sinaloa para participar en el proceso interno de Morena por Mazatlán, no comenzó una carrera política.

 

Comenzó otra etapa de una carrera que lleva años construyendo. Y esa diferencia importa.

 

Porque conforme se acerquen las definiciones de 2027 aparecerán nombres nuevos, otros regresarán y algunos intentarán posicionarse alrededor de las distintas fuerzas políticas.

 

Patrón tendrá que competir con ellos.

 

Pero llega con algo que no puede construirse en unos cuantos meses: historia política, experiencia legislativa, conocimiento del territorio y relaciones dentro del movimiento.

 

No es solamente haber ocupado cargos.

 

Juan Carlos conoce el Ayuntamiento desde dentro. Antes de llegar a los cargos de elección popular pasó por diferentes áreas de la administración municipal: fue director de Comunicación Social del DIF Mazatlán, jefe de prensa en Seguridad Pública y Tránsito Municipal, gerente de Comunicación Social de JUMAPAM, responsable de prensa y relaciones públicas del Teatro Ángela Peralta, director de Comunicación Social y Relaciones Públicas de la entonces Comisión de Desarrollo Turístico y subdirector de Comunicación Social del Ayuntamiento.

 

Es decir, conoce parte de la estructura administrativa del municipio desde mucho antes de convertirse en legislador.

 

Su formación también ayuda a entender ese recorrido. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y licenciado en Derecho, y antes de ingresar plenamente al servicio público ejerció el periodismo en medios de Sinaloa y como corresponsal del noticiero Monitor de Gutiérrez Vivó.

 

Después llegó la política electoral.

 

Fue candidato a presidente municipal de Concordia por el Partido del Trabajo en 2004 y posteriormente regidor de ese municipio entre 2005 y 2007. En 2006 participó como candidato a diputado federal dentro de la Coalición Por el Bien de Todos, que llevaba a Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial.

 

Más tarde fue candidato a regidor de Mazatlán por la coalición PRD-PT y terminó integrándose al Cabildo mazatleco, donde coordinó la Comisión de Juventud y Deporte entre 2011 y 2013. También fue coordinador regional del Partido del Trabajo en la zona sur de Sinaloa.

 

Eso permite entender que su participación política no comenzó con Morena ni cuando la izquierda llegó al poder.

 

Hay una historia anterior.

 

Juan Carlos conoce el Ayuntamiento desde dentro. Fue regidor en Concordia y posteriormente en Mazatlán. Llegó después al Congreso del Estado y participó en dos legislaturas.

 

Ahí hay un dato que merece atención.

 

En una legislatura presidió la Comisión de Pesca y Acuicultura. Además participó en las comisiones de Juventud y Deporte, Asuntos y Comunidades Indígenas, así como Agua y Recursos Hidráulicos.

 

Su actividad alrededor del sector pesquero también lo llevó a participar como consejero del Instituto Sinaloense de la Pesca, consejero de la Secretaría de Pesca del Gobierno del Estado y vicepresidente de la Comisión de Asuntos Portuarios de la Conferencia Permanente de Congresos Locales.

 

En la siguiente legislatura regresó al Congreso como diputado del Distrito 23 por Morena y asumió la presidencia de la Comisión de Turismo.

 

También fue secretario de la Comisión de Agua y Recursos Hidráulicos y participó en Derechos Humanos y Planeación y Desarrollo Social.

 

Pesca y turismo. Dos actividades que explican buena parte de la economía y de la identidad de Mazatlán. Pero habría que agregar una tercera: agua.

 

Porque también ha participado legislativamente en uno de los temas que inevitablemente forman parte de cualquier proyecto municipal para Mazatlán.

 

Eso le permitió discutir desde el Congreso problemas que cualquier presidente municipal del puerto termina encontrando sobre su escritorio: desarrollo económico, comunidades pesqueras, infraestructura, agua, promoción turística y relación con sectores productivos.

 

Después llegó la Procuraduría Agraria. Y ahí cambió nuevamente el territorio. Ejidos. Comunidades rurales. Productores. Núcleos agrarios.

 

Es decir, una parte de Mazatlán que muchas veces desaparece cuando la conversación política se concentra solamente en la zona turística.

 

Pero para entender realmente a Patrón hay que mirar todavía más atrás. Su relación con el movimiento no comenzó cuando Morena llegó al poder.

 

En 2006 ya participaba electoralmente dentro del proyecto que encabezaba Andrés Manuel López Obrador. Después estuvo en tareas territoriales vinculadas al movimiento, coordinó trabajos políticos en Mazatlán y Concordia y posteriormente participó en la organización de Comités de Defensa de la 4T en municipios del sur.

 

Y aquí aparece otro dato que ayuda a entender su ubicación dentro de Morena. Patrón ha sido congresista nacional del partido y consejero estatal por el Distrito Federal 01.

 

Además, durante el proceso interno de 2023 fue coordinador de Claudia Sheinbaum en ese mismo Distrito Federal 01. No es solamente un antecedente curricular.

 

Significa que participó territorialmente en la construcción del proyecto de quien posteriormente se convertiría en candidata presidencial y Presidenta de México.

 

Después, en 2024, Morena volvió a postularlo por el Distrito 23 y regresó al Congreso del Estado.

 

Es decir, Patrón no solamente tiene cargos públicos acumulados. Tiene recorrido dentro del movimiento. Y ahí llegamos quizá al elemento más importante para entender su aspiración.

 

Juan Carlos Patrón tiene estructura. No significa que tenga asegurada una candidatura.

 

Mucho menos que pueda anticiparse el resultado de un proceso interno que todavía deberá desarrollarse conforme a las reglas de Morena. Significa algo diferente.

 

Cuando Patrón salga a recorrer Mazatlán no tendrá que comenzar buscando quién lo acompañe. Durante años ha construido relaciones con militantes, dirigentes, pescadores, productores, ejidatarios, liderazgos sociales y actores políticos.

 

Eso es estructura. Y la estructura en política no siempre aparece en una fotografía.

 

Se observa cuando hay que organizar una reunión. Cuando hay que recorrer una sindicatura.

 

Cuando se necesita movilizar una sección. Cuando hay que defender una posición dentro de un partido. O cuando llega una encuesta y alguien necesita convertir conocimiento en respaldo.

 

Ahí estará una de las pruebas de Patrón. Porque tener estructura tampoco significa tener automáticamente aceptación ciudadana. Son cosas distintas.

 

Una sirve para organizar. La otra se tiene que construir todos los días. Y precisamente por su trayectoria, Juan Carlos tendrá una exigencia adicional. A un perfil nuevo se le pregunta quién es.

 

A Patrón habrá que preguntarle qué quiere hacer.

 

Después de haber sido regidor, diputado en dos legislaturas y funcionario federal, su conversación rumbo a Mazatlán no puede quedarse solamente en la experiencia acumulada.

 

Tiene que convertirse en proyecto.

 

Seguridad. Agua. Movilidad. Servicios públicos. Crecimiento urbano. Turismo. Pesca. Zona rural. Y, sobre todo, una idea clara sobre qué Mazatlán pretende construir durante los próximos años.

 

Ahí estará su verdadero desafío. Porque Patrón tiene trayectoria. Tiene experiencia legislativa. Conoce el territorio. Conoce Morena. Y tiene estructura.

 

Todo eso explica por qué su nombre debe formar parte de la conversación interna del movimiento en Mazatlán. Pero ninguna trayectoria gana por sí misma una candidatura.

 

Ninguna estructura sustituye a los ciudadanos. Y ningún cargo anterior garantiza lo que viene después. Juan Carlos Patrón ya hizo buena parte de la tarea que otros apenas comienzan: construirse políticamente.

 

Ahora viene una distinta. Convencer de que todo lo aprendido, todo lo recorrido y todo lo construido durante años puede convertirse en un proyecto para Mazatlán.

 

Porque Patrón no está buscando comenzar una historia. Está buscando que Mazatlán sea el siguiente capítulo de la que ya construyó.

 

ENFOQUE

 

Mientras buena parte de la conversación política de Sinaloa comienza a concentrarse en nombres, candidaturas y alianzas para 2027, el Partido Sinaloense decidió abrir otra discusión. ¿Qué propone para Sinaloa?

 

La convocatoria “Por el rescate de Sinaloa” pretende recoger diagnósticos y propuestas sobre seguridad, economía, campo, pesca, salud, educación, infraestructura y otros problemas del estado. Y tiene una característica relevante: no está dirigida exclusivamente a militantes del PAS; también pueden participar académicos, empresarios, productores, profesionistas, jóvenes y ciudadanos sin afiliación partidista.

 

Políticamente, el movimiento tiene sentido.

 

Robespierre Lizárraga ya dijo que el PAS pretende participar en 2027 con candidaturas propias y buscar también el Gobierno del Estado. Al mismo tiempo, sostiene que todavía no existen negociaciones formales para una coalición, aunque no descarta discutirla cuando lleguen los tiempos legales.

 

Entonces la consulta puede cumplir una función más amplia que simplemente recibir propuestas. Puede convertirse en la plataforma programática con la que el PAS llegue a 2027. Y ahí está también su desafío.

 

Porque abrir micrófonos es sencillo.

 

Lo complicado será escuchar realmente, sistematizar las propuestas y convertirlas en posiciones concretas sobre seguridad, campo, economía, salud o infraestructura.

 

Si termina solamente en foros, fotografías y documentos archivados, habrá sido otro ejercicio partidista.

 

Si las propuestas ciudadanas terminan influyendo en la agenda que el PAS presente en 2027, entonces habrá construido algo distinto.

 

Además, existe otra lectura. Un partido que eventualmente quiera negociar una alianza necesita saber primero qué representa, qué propone y qué está dispuesto a defender.

 

El PAS parece querer construir esa respuesta antes de sentarse formalmente con otras fuerzas. Los nombres vendrán después. Las candidaturas también.

 

Pero Robespierre Lizárraga parece estar planteando primero una discusión que los partidos suelen dejar para el final:antes de preguntar con quién ir en 2027, definir para qué quieren llegar.

 

Ahí estará la verdadera prueba de “Por el rescate de Sinaloa”.

 

DE PIE

 

Jesús Ibarra ya compitió por algo mayor. Pidió licencia como diputado federal, recorrió Sinaloa y participó en el proceso interno de Morena por la coordinación estatal. La definición finalmente tomó otro camino, pero Ibarra no parece dispuesto a abandonar la construcción política que realizó durante esos meses.

 

Ahora deja abierta otra posibilidad: buscar una presidencia municipal en 2027.

 

No ha dicho cuál. Tampoco ha confirmado que vaya a registrarse. Y hay un elemento que llama la atención en su respuesta: antes de tomar una decisión quiere hablarlo con su familia, particularmente con su esposa.

 

Puede parecer un asunto personal, pero también revela que Ibarra entiende que una nueva competencia significaría prolongar prácticamente sin descanso el proyecto político que comenzó con su participación estatal.

 

La otra señal está en su discurso.

 

Jesús insiste en que Morena debe llegar a 2027 con perfiles honorables y con “hoja de vida limpia”. No es una posición nueva. Durante su participación por la coordinación estatal pidió que los aspirantes fueran sometidos al escrutinio público y sostuvo que una encuesta favorable no debería sustituir la revisión de trayectoria y reputación.

 

Y ahí hay una lectura política.

 

Cuando alguien establece públicamente las características que considera necesarias para competir, inevitablemente también se coloca bajo esos mismos parámetros.

 

Ibarra tiene experiencia legislativa, formación en políticas públicas y una trayectoria que incluye dos etapas como diputado local y su actual paso por la Cámara de Diputados.

 

Pero sobre todo viene de recorrer Sinaloa tratando de construir un proyecto estatal.

 

La pregunta ahora es qué hará con ese capital político. Puede regresar exclusivamente a la ruta legislativa. O puede intentar trasladarlo al terreno municipal.

 

Todavía no lo decide. Pero tampoco cerró la puerta.

 

Jesús Ibarra no está anunciando una candidatura. Está dejando claro que su participación política rumbo a 2027 todavía no termina. Y quizá esa sea la verdadera noticia.

 

marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx

 

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