Este miércoles, de manera sorpresiva, apareció en el escenario público una supuesta carta de Andrés Manuel López Obrador dirigida a Donald Trump —o eso se dice—, pero la realidad es que ni está dirigida al expresidente estadounidense ni cumple con el más mínimo protocolo de una misiva oficial. Más bien se asemeja a un panfleto propagandístico de la 4T disfrazado de documento serio, hecho que genera dudas sobre su autenticidad. El contenido es un revoltijo brutalmente contradictorio con la realidad que vivimos.
Para empezar, la carta sostiene que existe un interés por debilitar a Morena. ¿Quién está realmente debilitando a Morena? Nada menos que Morena y la llamada Cuarta Transformación. Con todo el poder y recursos a su alcance, no han demostrado más que incompetencia y corrupción que superan cuanto daño hubo en gobiernos anteriores. En lugar de reconocer errores, optan por acumular poder de manera autoritaria, desmontar las instituciones democráticas y seguir saqueando al país. ¿Aceptar fracasos? Imposible. Prefieren hacerse las víctimas y continuar con ocurrencias sin sustancia ni rumbo.
El expresidente arroja falsedades evidentes como presumir que la negociación del T-MEC fue obra suya, cuando en realidad fue un logro del gobierno de Enrique Peña Nieto que sólo se ratificó durante su mandato. Tampoco faltan mentiras sobre un supuesto apoyo de Trump durante la pandemia o un respeto hacia México, lo cual choca frontalmente con la retórica hostil y la insistencia en levantar muros fronterizos. Cada quien tiene su cuota de culpa, pero esa narrativa parece un cuento de hadas para distraer.
Lo más grave es la manera en que se aborda el caso del general Cienfuegos. Se insinúa que había una intención de entregar la institución militar a Estados Unidos, pero se pasa por alto que la detención de Cienfuegos ocurrió en octubre de 2020, justamente cuando la seguridad nacional estaba casi en manos del crimen organizado debido a la necedad de la estrategia de “abrazos, no balazos”. La violencia y la inseguridad alcanzaron niveles históricos, esa sí es la verdadera tragedia.
Además, cuestiona el “cambio radical” de Trump, preguntándose por qué actuó distinto si el gobierno mexicano seguía siendo el mismo. Lo que la 4T no esperaba es precisamente ese continuismo peligroso que Trump no soportó y por eso endureció su postura.
Finalmente, la acusación de que Trump es víctima de “falsos amigos” y “siniestras aventuras” cierra un texto lleno de cinismo y autocomplacencia. Si la carta fuera auténtica, lejos de aclarar, profundizaría la crisis de credibilidad y pintaría un cuadro torpe de provocación contra Estados Unidos.
En suma, tras leer esta “carta oficial” mi escepticismo crece exponencialmente. De ser auténtica, sería un mal complemento para el discurso mediocre que actualmente maneja la Presidenta y una provocación directa contra nuestro vecino del norte. Pero entre tú y yo, esto huele a montaje y a una estrategia barata para lavar imagen y desviar la atención de los verdaderos problemas que nos carcomen. En esta historia, más vale ser cauteloso y no tragarnos cualquier cosa que parezca tinta oficial sin más fundamento que el nacionalismo barato y la propaganda de pacotilla.