
Culiacán, Sinaloa; agosto 30 de 2026.- Tras seis años de investigaciones sobre la fluctuación estacional de insectos asociados a alimentos procesados y almacenados para perros, investigadores del cuerpo académico de Vida Silvestre y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad Autónoma de Sinaloa detectaron la presencia de cuatro especies de plagas. Entre ellas, llamó especialmente su atención el organismo Necrobia rufipes, un indicador de descomposición cadavérica.
José Israel Torres Avendaño, investigador y colaborador del cuerpo académico, detalló que el estudio se realizó en tiendas minoristas de abarrotes en Culiacán. Ante el hallazgo, la interrogante principal es cómo llegó este organismo a los alimentos, lo que podría representar un problema de salud pública no solo para las mascotas, sino también para las personas debido a la contaminación por manipulación directa (vía mano-boca).
Entre las hipótesis que plantea el equipo científico, la primera sugiere que la plaga podría provenir desde la planta de origen; la segunda señala que, al abrir los sacos de alimento y dejarlos expuestos por un periodo prolongado, el producto queda vulnerable a la invasión del insecto.
“Existe un factor de riesgo muy importante que observamos en las tiendas minoristas: la gente mantiene los costales abiertos al aire libre. Sin embargo, hay quienes tienen el mejor hábito de fraccionar y vaciar el alimento en bolsas individuales, lo cual sería lo óptimo y lo recomendable”, compartió Torres Avendaño.
Respecto a Necrobia rufipes —un depredador facultativo atraído por proteínas y lípidos que consume lo que encuentra a su paso, incluidas otras plagas—, el especialista indicó que la respuesta sobre su llegada aún no es definitiva. Aunque esta especie tiene la capacidad de volar, no es una voladora ágil, por lo que resulta de especial interés precisar su vía de dispersión.
Sobre el origen del proyecto, señaló que la investigación surgió debido al fuerte impacto económico que genera el consumo de estos alimentos a nivel mundial, una industria que supera los 70 mil millones de dólares y proyecta alcanzar los 110 mil millones para el año 2030, impulsada por la creciente concientización social sobre el cuidado animal.
En ese sentido, advirtió que cuando estas plagas entran en contacto con el producto, además de generar pérdidas económicas, alteran su composición al consumir proteínas y lípidos, privando al alimento de su función nutricional principal.
Sobre las otras tres plagas identificadas —el lepidóptero Plodia interpunctella y los coleópteros Oryzaephilus surinamensis y Tribolium castaneum—, el investigador puntualizó que presentan mayor presencia y abundancia durante los meses de agosto, septiembre y octubre, periodo que coincide con el incremento de las lluvias y las temperaturas.
REDACCIÓN/ VISIÓN CIUDADANA