* Una alternativa nacional al bachillerato universal
En el contexto actual de crisis financiera que afecta a diversas instituciones educativas, la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) ha implementado una reingeniería integral que ha dado lugar a un modelo educativo bimodal. Este nuevo enfoque, que combina la educación presencial y virtual, representa una alternativa prometedora para enfrentar no solo los desafíos financieros inherentes a la educación superior, sino también el déficit de oferta educativa en el nivel medio superior que, en algunos estados, alcanza el 60%. La propuesta de crear un modelo que permita cubrir la demanda educativa es, sin duda, una respuesta necesaria e innovadora frente a las deficiencias del sistema.
La implementación del modelo bimodal ha surgido como respuesta a la creciente necesidad de aumentar la matrícula en el nivel medio superior. Con la meta de alcanzar 10 millones de jóvenes en este nivel educativo, la administración pública, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha comprometido a abrir 150,000 nuevos espacios cada año. Este compromiso se ha visto respaldado por cambios significativos en las políticas de inscripción, eliminando los exámenes de admisión y permitiendo que todos los jóvenes que deseen ingresar a la preparatoria puedan hacerlo sin restricciones.
La postura adoptada por la UAS, al no poner límites en la entrega de fichas de inscripción, es un paso crucial hacia la inclusión educativa. Esta política no solo busca evitar que ningún joven quede fuera del sistema educativo, sino que también sienta las bases para un modelo que podría replicarse a nivel nacional. Al ser pionera en esta iniciativa, la UAS se configura como un laboratorio educativo que podría servir de ensayo para implementar una cobertura universal plena en el bachillerato en México.
El anuncio realizado por la presidenta Sheinbaum el 16 de febrero, sobre las modificaciones en el acceso y certificación del bachillerato general, refuerza la necesidad de un sistema formativo común que brinde a los jóvenes mejores oportunidades de inserción laboral. La propuesta de ajustar las materias por semestre para optimizar el tiempo escolar es un reflejo de la urgencia por adaptarse a las nuevas demandas del mercado laboral y a las tendencias educativas contemporáneas.
Sin embargo, es importante señalar que, pese a la buena voluntad y las intenciones detrás de estos esfuerzos, los resultados hasta ahora han sido limitados. En 2025, se logró abrir solo 50,000 nuevos espacios, lejos de las ambiciosas metas propuestas. La experiencia de la UAS, con su enfoque bimodal, se presenta, por tanto, como un referente a seguir, pero requiere de un compromiso real y sostenido por parte del gobierno para garantizar que las promesas se traduzcan en acciones efectivas.
La raíz de la crisis financiera en la UAS, originada en problemas estructurales como la jubilación dinámica sin fuentes de financiamiento, destaca la necesidad imperiosa de una gestión más eficaz de los recursos. La creación de un fideicomiso para abordar este delicado tema es solo uno de los muchos pasos que deben tomarse para asegurar la estabilidad financiera de las instituciones educativas.
En conclusión, la reingeniería integral de la UAS y su modelo educativo bimodal son ejemplos de cómo la innovación y la adaptación pueden jugar un papel crucial para atender las necesidades educativas del país. No obstante, el verdadero desafío radica en la capacidad del gobierno para implementar estas medidas a gran escala y garantizar que efectivamente se cumpla el objetivo de una educación inclusiva y de calidad para todos los jóvenes. Con la presión social y política adecuadas, es posible que se logre dar un giro significativo a la situación educativa en México, abriendo las puertas a un futuro donde la educación sea verdaderamente un derecho accesible para todos.