= Tomateros da prioridad a bateo sobre pitcheo
= Llegan Córdoba (Yaquis) y Sepúlveda (Nayarit)
= Mantendrá Bundy la rotación de abridores
= Elian Leyva, pudo cambiar la historia en 2022
= Guasave, mucho más difícil que Cañeros
Hacia las series semifinales de la temporada 2021-2022 de la Liga Mexicana del Pacífico, Tomateros de Culiacán estaba perfilado rumbo a su tercera final consecutiva -luego de los títulos del 20 y del 21 -; pero su rotación de abridores comenzaba a flaquear, a pesar de contar con los brazos de Manny Barreda, Manny Barrientos y Edgar Arredondo, los estelares del plantel.
Por eso, la directiva de Tomateros (ya con Héctor Ley a la cabeza) ya tenía prácticamente asegurado a Elián Leyva, tras la prematura e inesperada eliminación de Naranjeros de Hermosillo. Elián había sido el pitcher campeón en efectividad y ganados y perdidos y representaba una solución mágica para aliviar las preocupaciones de Culiacán, cuyos jerarcas estaban obsesionados con el tricampeonato y al mismo tiempo con el galardón número 14 en la historia de la exitosa franquicia.
Sin embargo, pocas horas antes de la reunión para elegir los refuerzos para las semifinales, un parte médico sacudió la estructura del club: Efrén Navarro, primera base y cuarto bat de Tomateros, ha dado positivo a Covid 19 y queda inhabilitado, por ende, para el resto de la temporada.
Menuda disyuntiva para la directiva del equipo, toda vez que la baja de Navarro partía en dos el orden al bat de Tomateros, máxime que Navarro había tenido una de las mejores temporadas de su historia.
Bajo esta circunstancia, se canceló el proyecto que incorporaría al cubano Leyva, para darle prioridad a recuperar el poder ofensivo de Tomateros. Para esas horas, un día antes del arranque de las semifinales, ya no había mucho que pensar, ni tampoco de donde echar mano, así que los dirigentes de la franquicia se inclinaron por Víctor Mendoza, cuarto bat de Yaquis de Obregón.
A final de cuentas, Tomateros avanzó angustiosamente a su tercera final consecutiva; pero fracasó en su intento de conquistar el tricampeonato al caer ante Charros de Jalisco, comandado por Roberto Vizcarra. Y en el recuento de los daños, Mendoza quedó muy por debajo de la expectativa y Navarro se activó de nuevo; pero no en las mejores condiciones de salud. Y a casi cuatro años de distancia, la duda lacera: otro gallo nos hubiese cantado con Elián en la rotación de inicialistas del manager Benjamín Gil; pero se atravesó la maldita calamidad y ni modo.
El ”hubiera” de siempre; que no existe en el beisbol. Definitivamente.
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Y bien.
Lo anterior viene a cuento porque en esta campaña, que ya manifiesta los primeros estertores de agonía, se presenta una situación similar.
Claramente, Tomateros requiere de un pitcher abridor, que venga a darle solidez a la rotación conformada por Manny Barreda, Aldo Montes, Luis Cesa y Fineas del Bonta Smith y la idea, al arranque de la primera serie de “pley off” era obtener un inicialista como refuerzo, de avanzar a semifinales, cosa que se logró finalmente. Tintos en sangre, si usted quiere; pero se consiguió, que es lo más importante.
Sin embargo, como en el 2022, la idea tuvo que ser modificada de última hora, ante las bajas de JP Martínez y Dwight Smith, cuyas salidas debilitaron sustancialmente el line up, al degradarlo, de uno de los mas poderosos de la liga a la medianía rutinaria, que no gana muchos juegos, menos los más importantes.
Afortunadamente, la experiencia de Lorenzo Bundy -el discípulo más aventajado de Dave Roberts en la Liga Arco Mexicana del Pacífico -, la consistencia de Manny Barreda, la jerarquía de Joey Meneses, Orlando Martínez y Luis Verdugo, más un excepcional trabajo de equipo, sacaron adelante a Tomateros y ahora están en la instancia siguiente: la semifinal.
Y ese pitcher abridor nos faltará, seguramente, en el nuevo compromiso, aunque con opciones, para solventar la eventualidad.
Porque para darle profundidad a su line up, fue que la directiva de Tomateros adquirió como refuerzos al panameño Allen Córdoba y a Carlos Sepúlveda, con la idea de cubrir los huecos dejados por JP Martínez y Dwight Smith. El primero, procedente de los Yaquis de Obregón, con .280 de porcentaje en temporada regular; el segundo, de los Jaguares de Nayarit, con .296.
Parecen una buena elección
. Tendrán que demostrarlo en el terreno de juego, porque el refuerzo tiene que ser factor en todos los ángulos y no simplemente actor.
Y en cuanto al pitcheo, Bundy conservará el sistema que finalmente le ha dado resultado: un abridor para cuatro o cinco entradas y a partir de la quinta o sexta, uno por entrada. En ese “bull pen” si que hay mucha tela de donde cortar.
¿No?
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Ahora que.
Si Algodoneros de Guasave, que entró como octavo equipo, eliminó en solo cinco encuentros a Jaguares de Nayarit, que era el número uno, fue por una sola razón: porque jugó una pelota de muchos kilates. No hay otra explicación.
Y ahí están los números, que son fiel reflejo del logro de este plantel:
Primero en bateo, con .287 en el “pley off” y segundo en pitcheo, con un 3. 00 en carreras limpias admitidas, solo superado por el 2. 20 de Aguilas de Mexicali.
Increíble la metamorfosis de esta novena, que calificó en el último día del calendario oficial al superar por milésimas a Tucson Team, quien también buscaba un lugar en la postemporada.
De momento está fuera de acción Leo Heras, que es su mejor pelotero; pero ahí están, para lo que guste y mande: Víctor Labrada (.421), Orlando Piña (.333), Drew Avans (.316), Emmanuel Avila (.294) y Samar Leyva (.286), entre otros.
Aparentemente, Tomateros es favorito por su ubicación en la tabla general y por su jerarquía natural; pero no será fácil, por supuesto que no.
Todo inicia este domingo, a las 5 de la tarde, en el estadio Tomateros.
Por allá nos vemos.
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