= La perdían 3-1 y la ganaron en Hermosillo.
= Calaron en LM, las bajas de Smith y Martínez
= Además, se cayeron Ramón Ríos y Villegas
= Joey Meneses, el único en dar la cara
= Hermosillo, en situación similar a Culiacán
Las bajas de Dwight Smith y JP Martínez golpearon a Tomateros de Culiacán más allá de las más pesimistas predicciones: de un porcentaje de bateo de .273 con el cual cerró la temporada regular de la actual edición de la Liga Arco Mexicana del Pacífico, se desplomó a .261 en los primeros cinco juegos de la serie de “pley offs” ante Cañeros de los Mochis. Y de 63 jonrones conectados, apenas y si lleva uno, además del que le robaron a Meneses en el segundo duelo de la confrontación.
Por si esto fuera poco, Fernando Villegas y Ramón Ríos, que ocuparon, respectivamente, el tercero y el cuarto lugar en bateo individual, ahora, contra el equipo verde, no figuran ni tan siquiera entre los primeros 25, lo que ya es mucho decir. El único que enmienda la plana es Joey Meneses, que batea para .545 y es segundo en postemporada, solo superado por Leo Heras (Algodoneros de Guasave), que vive la mejor campaña de su vida. Más abajo, en el lugar 14, viene Luis Verdugo, con .353.
Desde un punto de vista salpicado de racional optimismo, nos atrevimos a subrayar que Meneses, Villegas, Ríos, Verdugo e Ichiro Cano, podrían compensar, con su bateo, los huecos dejados por el norteamericano y el cubano; pero, lamentablemente no ocurrió así. Cayeron en un estado de debilidad colectiva, de dar lastima durante el tercero y el cuarto juego e incluso el quinto, que si se ganó fue por la gran apertura de Manny Barreda y el trabajo del bull pen del equipo, especialmente del cerrador Anthony Gose.
Y no le busque más: ahí está la explicación de lo sucedido en la ciudad de Los Mochis, donde poco falto para que nos aplicaran una dolorosa barrida. Y la verdad, no hay porque restarle méritos al equipo cañero, que ninguna culpa tiene en lo que le sucedió a Tomateros; pero esta versión de los guindas es infinitamente inferior a la que se enfrentaron en la temporada regular, con saldo favorable para el 13 veces campeón del circuito invernal mexicano.
Ahí están los hechos, que duelen pero que son reales: un pitcheo cañero que prácticamente dio de comer en la mano a Culiacán, para colocar a la causa verde a solo una victoria de la serie semifinal.
Así de sencillo.
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Y bien.
Finalmente, a base de garra, enjundia y coraje, Tomateros de Culiacán rescató el quinto juego de la serie allá en Los Mochis y la semifinal regresa ahora a casa, donde la única seguridad es que tendremos un sexto partido y quien sabe qué ocurra después.
Fideas del Bonte Smith es la esperanza. El joven lanzó cinco solidas entradas en el segundo de la serie y dejó el duelo ganado 3-1. Para la sexta ronda, Lorenzo Bundy quiso probar al debutante Nate Alexander, “para asegurar” y el resultado fue desastroso: en un abrir y cerrar de ojos, Cañeros hizo 3 para darle la vuelta a la tortilla y poner en la pizarra el marcador que prevaleció hasta el final: 4-3.
Para esas alturas ya no estaban ni Smith, ni JP Ramírez, que quede claro.
Fideas del Bonte Smith no es lo que se dice un lanzador espectacular y sus números tampoco son para impresionar a nadie; pero ha demostrado que es dueño de una gran frialdad y de inteligencia para hacer frente a las circunstancias. Si nos regala una actuación como la del segundo de la serie, puede empatarla y llevar las cosas a un séptimo juego definitivo, en el cual todo puede pasar.
Por lo demás, Lorenzo Bundy tiene razón al sostener que “estos somos y nos la jugamos todos”. No tiene mucha tela de donde cortar y si muchas razones para hacer corajes con el ponchadero al “Pepón Juárez”, a Román Ali Solís y al joven Bryan Corral, que abanica hasta cuando el pitcher revira a la primera base.
Pero pues es lo que hay y no hay de otra.
A ponerle alma, corazón y vida, como dice la famosa canción.
Y a inspirarnos en el recuerdo de la serie final de 2021 -la de la pandemia – cuando Culiacán llegó a estar en desventaja de 1-3. Ganó aquí el quinto (para variar con tremenda demostración del “Manny”) y fue a Hermosillo a triunfar en el sexto y séptimo encuentro, para adjudicarse el campeonato 13 de la historia.
Así fue.
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Ahora que.
Naranjeros de Hermosillo, el 17 veces monarca, está en una situación similar.
Regresan a la capital de Sonora, tras su incursión por Guadalajara, donde solo pudieron ganar uno de los tres compromisos de la serie.
Esta historia, sin embargo, no está para nada escrita.
Naranjeros es un plantel que cambia mucho de visitante a local y lo menos que uno puede esperar es que iguale la confrontación para extenderla hasta un definitivo séptimo encuentro.
Tienen con qué.
Y lo que son las cosas:
Los ya calificados son Algodoneros de Guasave y Aguilas de Mexicali, los dos equipos con peores números durante la temporada y que estuvieron al borde de la eliminación. Echaron fuera a dos de los cuatro mejores: a Jaguares de Nayarit (el super lider) y a los Yaquis de Obregón.
La trillada frase de siempre: “así es el beisbol”.
Y si, así es, aunque se enoje mi gran amigo el connotado doctor internista y hematólogo, Ramón Rivas Llamas (saludos), que no gusta para nada de la sentencia, mucho menos el toque de bola que “es un out regalado”.
Y nos vamos ya.
Cuídense mucho y Dios los bendiga.
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