= Preocupación generalizada, no solo de trabajadores
= Representa una derrama de mil millones de pesos
= Comercio, gastronomía y servicios, los más perjudicados
= Gobierno del Estado carece de recursos para su apoyo
= Hoy, el encuentro Rocha Moya-diputados locales
La dispersión del aguinaldo en favor de los trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa -llámense académicos o administrativos – representa una derrama económica del orden de un mil millones de pesos, que se extiende a los 20 municipios de la entidad.
Su eventual incumplimiento, por ende, no solo significa un golpe demoledor en contra de quienes prestan sus servicios a nuestra máxima casa de estudios superiores, sino constituye un impacto brutal para la economía global de nuestro Estado, particularmente en segmentos muy ubicados como el comercio, el gastronómico, el turístico y algunos otros habitualmente beneficiados con el gasto de los universitarios.
Concretamente, es dinero que no entraría a los hogares de los trabajadores de la UAS, que no beneficiaría a sus familias; pero que tampoco reactivaría la maltrecha economía de la entidad, que mantiene depositadas sus esperanzas en el aguinaldo de los universitarios, que ciertamente constituye solo un sector de las fuerzas productivas; pero, es uno de los más importantes de Sinaloa.
Por eso, la preocupación no solo debe ser del personal académico, técnico y administrativo de la universidad, sino de otros muchos integrantes de la comunidad, a quienes también afectará con severidad la ausencia de este recurso específicamente durante las semanas que se avecinan.
Tan solo formular esta pregunta, puede resultar inquietante para los interesados; pero la respuesta podría ser aterradora: ¿habrá o no aguinaldo en la UAS?
Solo queda un camino: la paciente espera. Como la del santo Job.
Pendientes.
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Y bueno.
Por si sirve de consuelo, recordemos que no es la primera vez que, en estas épocas del año, la Universidad Autónoma de Sinaloa vive una situación similar.
Para nada.
Se trata, antes bien, de un escenario común, que habitualmente se resuelve de manera satisfactoria. Ocasiones ha habido, incluso, que el aguinaldo se deposita en los bancos hasta el mero día 24 de diciembre, todavía con indicaciones precisas de que se cobre a las 6 de la tarde, luego de prolongados periodos de incertidumbre.
Bueno sí; pero se ha cubierto y eso, a final de cuentas, viene a ser lo relevante y lo más importante para todos.
En esta ocasión, sin embargo, el panorama es mucho más tétrico, a partir de las declaraciones del mismo rector Jesús Madueña Molina, en el sentido de que “el recurso para la cobertura de las dos quincenas está garantizado”; pero que, para los aguinaldos “¡no tenemos un solo centavo!”.
Muy sincero el señor rector o poco tacto si quiere usted. Fregadísimos estarían los universitarios, si ni tan siquiera tuvieran seguro su salario quincenal.
Pero el saber que la UAS no tiene un centavo para la gratificación anual muy poco abona a la tranquilidad del personal, sabedor -universitario a final de cuentas – de que se trata de una obligación legal que el patrón (en este caso la universidad) debe cumplir porque simple y sencillamente lo mandatan los convenios correspondientes, bajo el amparo de la Ley Federal de Trabajo y la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Esbozar la posibilidad de que podría ser hasta marzo cuando se cubra el aguinaldo, tampoco es la mejor noticia para el personal. No recibirlo en esta época del año, frustra planes y proyectos, causa desilusión y también golpea, de paso, todo el engranaje de la economía estatal.
Así de sencillo.
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Bien.
En los cuatro años de su administración, el gobernador Rocha siempre ha salido en auxilio de la UAS y durante todo este periodo -que es coincidente con el de Madueña – ha logrado el cumplimiento de los objetivos en beneficio de la institución.
Ahora, lamentablemente, las finanzas estatales no están precisamente en las mejores condiciones como para cantar el apoyo a la universidad: la situación de inseguridad le ha generado cuantiosos gastos al Estado, a los que hay que agregar el pago de los adeudos fiscales de la UAS al SAT; la multa por mala aplicación de auditorías del gobierno pasado; los respaldos para la comercialización del maíz y los créditos bancarios para echar a rodar el llamado Plan de Sinaloa.
Tampoco hay dinero en el gobierno estatal.
El propio gobernador lo dijo, recientemente, con todas sus letras: “siempre que hemos podido, hemos apoyado a la UAS; pero ahora las circunstancias no son las más favorables”.
Aún así, no todo está perdido: Rubén Rocha ha instruido a su secretario de Administración y Finanzas a buscar el resquicio del cual pueda surgir un recurso para la Universidad. En el curso de la semana se entrevistó con Mario Delgado, el secretario de Educación Pública del gobierno federal y llevará el tema hasta la instancia suprema: la presidenta Claudia Sheinbaum.
Insistimos: compleja, delicada, dificilísima la situación financiera de la UAS; pero, como reseñan nuestros compañeros de la crónica deportiva: “todavía no cae el último out”.
Atentos pues.
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Por otro lado.
Este viernes, 28 de noviembre, el gobernador Rubén Rocha Moya asistirá al Palacio Legislativo, para sostener el encuentro de trabajo con los 40 diputados locales, que le mandata el artículo 40 de la Constitución Política del Estado de Sinaloa, a propósito de la reciente presentación de su informe de labores.
El plazo para esto, como ya lo hemos señalado, fenece el 31 de enero de 2026. Lo hará de una buena vez, para cumplir con el compromiso.
Y luego irán los funcionarios de su administración.
Obviamente no todos; pero si aquellos que señalen los integrantes de la actual legislatura del congreso local.
Reiteramos: no habrá protocolos particulares, ni mucho menos invitados especiales. El acto se limitará a la presencia del jefe del Ejecutivo Estatal, sus funcionarios, los representantes populares y los medios de comunicación.
La cita es a las 10: 00 horas, en el Palacio Legislativo.
Alla nos vemos.
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CORTOS.- La “neta”, como dicen ahora -y también antes – huele muy mal, requeté mal, la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República y la llegada, a su vez, de Ernestina Godoy en un segundo acto. Por más que se maquille el tema, difícilmente nos van a convencer de que fue una dimisión la de Gertz Manero (por las razones que usted juzgue y mande) y no un cese en toda la expresión de la palabra. Nadie renuncia, por voluntad propia, a posiciones políticas tan relevantes. Y las especulaciones, a la orden del día: desde las más cuerdas y razonables, hasta las más descabelladas. ¿Cómo ve amigo lector? ORALE.- Esperanzados en nuevas promesas de parte del gobierno federal, productores sinaloenses y transportistas pusieron, por ahora, punto final a los bloqueos carreteros y ya existe libre circulación por la red carretera estatal. Lo mismo ocurrió (suponemos) en el resto del país. Volverán, amenazan, si las promesas no son cumplidas. Pendientes…EPALE.- Y la pregunta de moda en Sinaloa: “¿Y el Harfuch?”. Ya tiene rato, ciertamente, que no se deja ver por Sinaloa. Ya pronto, a lo mejor. Ojalá y con buenas noticias…COLOFON.- Y hasta aquí por hoy. Nos vamos ya. Cuídense mucho y Dios los bendiga. Ahora y siempre.
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