El Poder de La Cruz
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Recientemente el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, reconoció que el gobierno federal enfrenta “un problema de ingresos”.
¿Y no será que el gobierno tiene un problema de egresos?
No será que el gobierno gasta mucho en programas que no tienen un retorno fiscal y lejos de ser una inversión productiva se convierte solo en gasto aunque lo adornen como un gasto social.
Esas declaraciones de Ricardo Monreal las hizo justo días antes de que el gobierno federal entregara al Congreso su propuesta de paquete económico del 2027.
Monreal afirmó que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) “seguramente nos planteará esquemas novedosos” para resolver el desequilibrio entre lo que entra y lo que se gasta.
¿Y cuál fue el “esquema novedoso”? Uno muuyyy novedoso. Ampliar la base impositiva a los contribuyentes y pedir otra vez la autorización para contratar casi 2 billones de pesos más. Uuuyy que novedoso.
Con este nuevo endeudamiento México llegará casi a los 22 billones de deuda. Los gobiernos de la 4T en tan solo ocho años superarán la deuda histórica heredada por gobiernos de más de 200 años de México como país independiente que fue de poco más de 10 billones. Para el Tercer año de Claudia ya se habrá contratado 12 billones de nueva deuda.
Eso sí, Ricardo Monreal se apresuró a tranquilizar a empresarios y ciudadanos: No se generarán mayores cargas tributarias que afecten el bolsillo de las familias.
Pues, tal parece que no es así, aún cuando se afirme que “no hay nuevos impuestos”. El problema es que no dijo que se se incrementaría el porcentaje de la tasa de impuestos ya existentes, o bien, se quitarían excepciones para que más gente o sectores paguen dicho impuesto.
Pero lo interesante ahora que se tienen los primeros detalles del paquete económico para el 2027, es preguntarse si en realidad el gobierno debe ver un problema de ingresos o un problema de egresos. Si gasta a lo bruto o gasta de manera eficiente lo que recauda.
Ver un problema de ingresos significa que debe captar más y ahí el perjudicado es el el pueblo de México. Ver un problema de egresos, significa revisar en qué se gasta y hacerlo más efectivo. Gastar mejor pues.
Y es que hablar de un “problema de ingresos” desplaza el foco hacia la recaudación y deja en segundo plano la pregunta más incómoda: ¿Por qué el gasto público crece a un ritmo que los ingresos no logran alcanzar?
El verdadero desafío no está solo en cuánto se recauda, sino en cómo y en qué se gasta.
Los Programas para el Bienestar, según ha reconocido el propio gobierno, alcanzarán en 2026 a más de 42 millones de personas con un monto cercano de costo o gasto a un billón de pesos.
Para Monreal y para el gobierno federal este gasto, -no inversión desde la óptica de las finanzas- se califica como “impresionante” porque ningún gobierno anterior se atrevió a constitucionalizar una política social de esa magnitud. Bueno, eso dice Monreal.
Sin embargo, -aquí viene el pero- al mismo tiempo admite Monreal que destinar más recursos a esta política “con el mismo ingreso no es posible”. Y justo aquí aparece la gran contradicción: Se insiste en ampliar el gasto social mientras se reconoce que no hay recursos suficientes para sostenerlo de manera sostenible.
La distinción entre gasto e inversión no es un tecnicismo. Una inversión genera capacidad productiva, infraestructura, capital humano o retornos futuros que amplían la base económica del gobierno. Un gasto corriente, por más legítimo que sea en términos de justicia social, consume recursos sin necesariamente generar crecimiento como ha sucedido en México durante los últimos 8 años.
Cuando los programas sociales se convierten en el principal motor del presupuesto y se financian con la misma base tributaria —o con deuda como sucede en México—, el desequilibrio se profundiza. El resultado es una presión permanente sobre las finanzas públicas que, tarde o temprano, obliga a buscar “esquemas novedosos”: más impuestos, más deuda o más recortes en otras áreas. Y justo ahí hay que preguntarse. ¿El problema que tiene México es de Ingresos o de Egresos?
Monreal prefiere hablar de ingresos insuficientes y confiar en la creatividad de Hacienda. Pero el problema de fondo es de prioridades y de disciplina fiscal. Mientras el discurso oficial celebre el tamaño de la política social sin cuestionar su eficiencia, su focalización o su impacto real en la productividad, el “problema de ingresos” seguirá siendo un eufemismo. Lo que realmente urge plantear es un problema de egresos: un Estado que gasta demasiado en transferencias que, por sí solas, no construyen la base económica necesaria para sostenerlas en el tiempo y en obras “emblemáticas” que no solo consumen un gran presupuesto en su construcción, sino también en su posterior operación. Ahí está el Tren Maya que en el tiempo de operación tiene gastos de más de 15 mil millones de pesos e ingresos de poco más de 1080 millones de pesos.
¿Y de dónde se paga los 14 mil millones perdidos desde en poco más de dos años de inaugurado?
¿También tiene un problema de ingresos o su problema real que lo hace un negocio no rentable son sus egresos? ¿Hasta cuándo el gobierno seguirá gastando en obras o proyectos que no sirven?
La responsabilidad fiscal no consiste solo en no subir impuestos. Consiste en decidir con rigor qué es gasto y qué es inversión, y en aceptar que no todo programa, por popular que sea, puede crecer indefinidamente sin consecuencias. Mientras esa discusión se evite, los “esquemas novedosos” de Hacienda, serán solo parches a un desequilibrio estructural que Monreal, al menos, ya se atrevió a nombrar a medias.
Por lo pronto, “el esquema novedoso” de Hacienda fue pedir más dinero prestado, endeudar en un monto histórico al país y cargar más impuestos a los mismos.
PASO A PASITO.-Hace un par de días se conoció la famosa lista de Imelda Castro de posibles aspirantes a las alcaldías de Ahome, Culiacán y Mazatlán.
En todos los municipios, los que no mencionó ya le brincaron. Y es que en la lista no están todos los que son supremos aspirantes.
De entrada para el Municipio de Ahome, se excluyó a dos que por obvias razones están y que buscarán la candidatura. Uno de ellos es el actual alcalde Toño Menéndez quien seguramente quiere permanecer en el cargo, así como también Angie Valenzuela, actual delegada de Prodecom en Sinaloa.
Tanto Toño como Angie quieren ser los próximos candidatos a la alcaldía de Ahome. Toño ya la tiene y no la quiere soltar y Angie tiene tiempo buscándola y hoy está en una posición federal, cercana al equipo de la presidente Sheinbaum de quien fue su coordinadora de campaña.
En la lista tampoco está el diputado César Guerrero quien cobró luces con la llegada de Graciela Domínguez y podría ser la carta del Malovismo en su negociación de apoyo con Imelda Castro.
Otro que ha levantado la mano es el Fiscalista Luis Puente quien en reiteradas ocasiones ha dicho que quiere ser el candidato de Morena a la alcaldía de Ahome.
En fin, la lista es más larga aún.
PASITO CHÉVERE.-
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