ELECCIONES EN CRISIS….UN PAÍS ATRAPADO
Para mis primas Cecilia y Graciela Ledon López nuestro sincero pésame por la perdida de su querida hermana Alicia y para toda la familia López DEP
La furia desatada de una 4T desangelada que solo persigue perpetuarse en el poder a toda costa revela, sin maquillaje alguno, la crisis moral y política que atraviesa México. El pasado sábado se dio el disparo de salida para las nominaciones de los coordinadores de la defensa de la llamada Cuarta Transformación, cargos que no son otra cosa que trampolines disfrazados para catapultar a los futuros candidatos a gobernadores en diecisiete estados que renovarán su mandato el próximo año. ¿Y los otros quince estados? Silencio absoluto, como si allí no hubiera 4T que defender o legitimar. Esta simulación democrática solo puede engañar a los ingenuos, porque en realidad todo está orquestado por una comisión nacional bajo el mando inapelable de Citlali Hernández.
Aquí no cabe la espontaneidad ni la autogestión; el juego es un tablero controlado al milímetro por quienes detentan el verdadero poder dentro de Morena, y ella es la mano derecha de Claudia Sheinbaum, la gran estratega que maneja los hilos desde la sombra. Que Hernández dejara acéfala la Secretaría de la Mujer no es un accidente sino consecuencia directa de un diseño autoritario y personalista, donde las lealtades priman sobre los méritos y las necesidades reales del país.
Nominar a casi 20,000 activistas para convertirse en coordinadores de la defensa de la 4T parece una tarea colosal, pero más bien es el rostro visible de una maquinaria estatal destinada a garantizar un voto corporativo, sumiso y estructurado. Desde presidentes municipales, diputados locales, federales y regidores, hasta los millones beneficiarios de programas sociales que, bajo la amenaza implícita y la promesa económica, tienen como único destino resistir en la urnas una dictadura disfrazada de democracia.
Esta estrategia se apoya, además, en una red clientelar que recuerda con nitidez los métodos más arcaicos del priismo: si das dinero y apoyos, mantienes cautiva a una base electoral, y mientras tanto el país se precipita hacia un abismo ignorado por quienes se aferran al mando con uñas y dientes. En medio de esta vorágine, las verdaderas crisis nacionales —económicas, sociales, internacionales— parecen no importar. La amenaza de intervención norteamericana, que linda con lo inminente, es el reflejo de un México frágil y dividido que no encuentra dirección ni liderazgo.
Recordemos que vivimos una de las etapas más peligrosas desde los tumultuosos años noventa; una época donde la democracia se tambaleaba y la soberanía peligraba. Hoy, el ciclo se repite bajo nuevas máscaras, con actores distintos pero con viejas prácticas de control político que amenazan con sepultar cualquier esperanza de verdadera renovación.
Para los próximos meses, la estrategia de Morena estará orientada a consolidar su presencia territorial mediante coordinadores, candidaturas cuidadosamente seleccionadas y campañas orquestadas desde la cúpula. Esto no es un proceso abierto ni transparente, sino más bien la imposición autoritaria que desoye voces disidentes y margina la pluralidad.
Mientras tanto, los ciudadanos observamos esta farsa con creciente desazón. No se trata solo de un juego electoral más; es la batalla por el alma misma de México. Y si seguimos permitiendo que se nos arrebaté la posibilidad de elegir con libertad y conciencia, seguiremos cayendo en la desesperanza y, finalmente, en el abismo. Que Dios nos libre de seguir presenciando, impávidos, cómo la simulación se convierte en realidad y la democracia en una mera caricatura al servicio de intereses personales y de grupo.