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Visión Ciudadana

NINGÚN TROPIEZO EVITA PENSAR EN LA POSTCRISIS

Frente a la inminente agresión

la víctima preguntó: ¿Por qué?

 

La presente crisis de seguridad exige algo más que resignarse a ella. Marchamos cerca de los 22 meses de vivir con el Jesús en la boca, en un eterno insomnio que está más pendiente de los fantasmas de la noche y menos preocupado por la salud colectiva y personal. Nos han pasado tantas cosas que ya no debemos solo apretar el cuerpo, esperando que la ola de violencia que brote cerca pase de largo sin hacernos algún daño. Reunamos, por lo tanto, los datos más relevantes de la crisis para un análisis y la búsqueda de salidas para el presente mal momento.

 

La prensa nos dice que el mes de junio cierra con 159 homicidios, lo que da un promedio de 5.3 asesinatos por día. Si bien se señala que hay una pequeña disminución respecto al mes anterior, lo cierto es que el tamaño de la cifra mencionada no da para que el optimismo invada cada acto de la vida cotidiana. A pocos días de cumplir 22 largos meses de crisis en materia de seguridad, nuestra conclusión es que los números que se presentan en el mes junio nos indican que la coyuntura no terminará pronto. El que no veamos el fin del mal momento en corto plazo no tiene porqué llevarnos a la resignación o a una actitud pasiva frente a la crisis.

 

La capacidad de resiliencia y de creatividad de los sinaloenses en las épocas más difíciles debe dar un salto hoy como respuesta contundente. Que ningún acontecimiento ni noticia que nos duela profundamente y que toque las fibras más sensibles nuble nuestra conciencia, como las que cotidianamente golpean el corazón; como las que sufrimos hace apenas unos días: mientras atendía su modesto negocio familiar un ciudadano culichi es asesinado. Era hermano de una compañera de trabajo en la CEDH. En otro hecho, Rodrigo, hijo de una Madre que ya lamentaba la desaparición de una hija, él mismo activista, enlistado para acudir a la Jornada de búsqueda del primer día de este mes, a escasos metros de la casa materna fue encarado por un grupo de sicarios. Sólo alcanzó a preguntar: ¿Por qué? La respuesta letal ya la conocemos.

 

Desde que se profundiza la presente crisis se han presentado 2098 quejas ante la CEDH, el número no es pequeño, pero reconozcamos que tampoco se corresponde a la magnitud de problemas que enfrentamos. No presentar todas las denuncias que merecen hechos delictivos ante la autoridad normalmente se explica porque no hay confianza en las instancias que deben procurar justicia y también se señala la huella que el miedo deja en las víctimas de esas conductas delictivas y sus familiares. Creo que este último factor está cobrando mayor espacio en la medida en que la crisis avanza hacia los dos años. Así lo sentimos cuando hay acontecimientos donde se pierden vidas o desaparecen personas en circunstancias extremadamente violentas. Las familias afectadas prefieren sufrir la pena dentro de las cuatro paredes de sus casas que acudir a la autoridad y poner queja.

 

Ese sentimiento de orfandad que deja la compleja situación que vivimos se ve reflejada en el número de acciones ciudadanas que exigen baje los niveles de violencia y una mayor efectividad en el trabajo preventivo de la autoridad. Al respecto, vemos que durante el presente año hemos abierto 34 expedientes sobre casos de desapariciones forzadas en la CEDH, que corresponden a 59 personas que ya no regresaron a su casa. El número está muy lejos de los registrados por la Fiscalía Especializada en Desapariciones Forzadas y mucho más distante de lo que nos sugiere la realidad a través de la llamada cifra negra.

Esta ausencia de acción, con todos los asegunes que implica, nos convoca a tomar una actitud muy diferente ante el entorno presente, pues no se avanza ni un ápice en la solución de la coyuntura si tomamos la postura de resignarnos ante el problema o no encaminamos los pasos hacia donde la historia y la experiencia nos indican. Planteadas así las cosas, no hay razón para esperar el análisis que ahora nos ponga en claro las cosas sobre la mesa y nos permita contar elaborar las directrices que nos encaminen hacia la complicada, pero posible postcrisis.

 

Las crisis no sólo nos plantean batallas por librar, también ofrecen la oportunidad de poner bajo la lupa lo que hicimos y las omisiones en que caímos durante las décadas en que “funcionó” el sistema en que vivimos. Los defectos de ese sistema deben salir a flote, ser identificados y buscar eliminarlos, pues su persistencia será la mejor garantía de que los males que ahora dan cimiento y techo a la crisis actual sobrevivan sin mayor dificultad. Menciono algunos de esos defectos: una prolongada dependencia económica del exterior, particularmente hacia los Estados Unidos, que limita terriblemente cualquier negociación para tratar el tráfico de armas, el lavado de dinero, el trasiego de drogas, la migración nuestra y de otros países. Da pena cómo se gestionan inversiones extranjeras donde hay agresión directa al medio ambiente y riesgo inminente a pueblos originarios, como es el caso de la Bahía de Ohuira, Topolobampo.

 

Avanzamos a trote abierto hacia los dos años de haberse profundizado la presente crisis de seguridad y la coyuntura nos convoca al análisis, a expresar sin velo y sin miedo alguno nuestras opiniones, pero conscientes de que le demos un lugar central a las coincidencias y trabajemos en ellas, pues lo otro nos llevará a posponer la solución del estado de cosas que hoy padecemos y complicarlo. Si en otros tiempos y circunstancias no pudimos coincidir los diferentes sectores de la vida económica y social del estado para escucharnos y buscar salidas concertadas a las crisis, creo que la situación de ahora y las heridas comunes que los problemas nos han dejado, si sientan las bases para ello: ahora es la oportunidad de escuchar a los productores de maíz y el significado que para todos tiene el T-MEC y de que ellos escuchen a las Madres con Hijos Desaparecidos, a las familias desplazadas y de que todos hablemos sabiendo que hay oídos sensibles enfrente. Sería bueno convocarnos el primer sábado de septiembre, en vísperas de este aciago segundo aniversario de la crisis de seguridad. Vale.

 

www.oscarloza.com

oscarloza.ochoa@gmail.com

X @Oscar_Loza

 

 

 

 

 

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