La llamada telefónica de David López.
– Ahí la primicia, «tú dices si la aprovechas».
Diciembre 28 de 2015, fiestas posnavideñas, previas a la celebración de Año Nuevo. Salí del conjunto de cines ubicados en Isla Musala, aquí en Culiacán, en compañía de mi esposa, Idolina, al tiempo que comentábamos la película, alusiva a la época, por supuesto. La atmósfera era cálida en la ciudad a las ocho de la noche, invitación en mano a la diversión.
Sonó mi teléfono celular mientras cruzábamos el área de estacionamiento en búsqueda de nuestro automóvil. Llenos todos los cajones y más allá. Fuegos pirotécnicos surcaban el espacio, disparados desde una vecina zona residencial. En la línea, el diputado federal David López Gutiérrez, hasta agosto de ese mismo año, coordinador de Comunicación Social del presidente Enrique Peña Nieto. Del otro lado de la línea. Música de fondo. de tambora. Música sinaloense. Brisas de Mocorito, recuerdo.
—Mi querido Jorge Luis —me dijo—, estoy aquí en Guamúchil. Como todos los años estamos festejando un aniversario más de la graduación de nuestra generación de egresados de la escuela preparatoria. Aquí está toda la palomilla. Heriberto Galindo, por cierto, se acaba de ir. Va a Mazatlán para atender un compromiso mañana temprano.
—Excelente, David, me da gusto que estés en tu tierra y que la estén pasando bien. Para eso son los días de fiesta. Hay que disfrutarlos, a plenitud.
—Sí. Cuando menos le hacemos la lucha. Oye, mira, aparte de saludarte y desearte lo mejor para el 2016, quiero pedirte un favor. Fíjate bien: un favor muy especial, de parte del propio presidente Enrique Peña Nieto.
—Cabrón, ¡qué honor! Sinceramente. Dime, David.
—Mira, te pide que le ayudes a socializar un nombre, a través de tus columnas y de tus otras trincheras periodísticas. Ya se conoce ese nombre, pero el presidente Peña está sumamente interesado en que se extienda por todo Sinaloa. El motivo te lo dejo a tu imaginación.
—Claro que sí, con todo gusto. ¿Quién es esa persona?
—Tú lo conoces bien; creo que hasta es tu amigo: Quirino Ordaz Coppel.
—Sí. Sí, lo conozco. Somos amigos. Con alguna frecuencia me invita al Luna Palace en Mazatlán, donde me atiende a cuerpo de rey. No me digas que él va a ser el candidato. ¡Si ni siquiera aparece dentro del grupo de los nueve que ya levantaron la mano! Tú incluido.
—Dedúcelo, tú. Yo solo transmito el mensaje.
—Caray, David, es 28 de diciembre. ¿No será esto una inocentada?
—Jorge Luis, ¡por favor! Además de que ya estamos bastante grandecitos, siempre nos hemos respetado mucho como para jugarte una broma de esta naturaleza. Si te animas, suéltala. Ganarías la primicia, con un mes de anticipación. Esto se conocerá hasta fines de enero, una vez que “Peña” regrese del foro económico internacional de Davos, Suiza, al que viajará en breve.
—Pues muchas gracias, David, por la confianza y por la exclusiva. Por lo pronto, vamos a socializar ese nombre, como te lo ha pedido el presidente. Cuenta con eso.
—Gracias a ti, Jorge Luis… por ahí viene la cosa.
Una vez concluida la conversación, y mientras me dirigía a casa, decidí realizar un rápido sondeo telefónico entre los involucrados, a efectos de profundizar en el tema, aunque sin mencionar, por supuesto, el enlace telefónico con David López, quien también era el coordinador de la bancada de Sinaloa en la cámara baja del Congreso de la Unión. Había sido el número uno en su circunscripción plurinominal.
Así, a Heriberto Galindo lo sorprendí en plena carretera. Justo cruzaba por las afueras de Culiacán, camino a la maxipista hacia Mazatlán:
—Sin novedad, maestro —me contestó—. Todavía no hay nada y ya no habrá nada, sino hasta mediados de enero. Ya se viene el fin de año y la actividad política se reduce a cero. Conozco bien a Peña y sé que no tomará, en estos días, ninguna decisión.
Aarón Irizar López, senador de la República, y una de las cartas más fuertes del PRI :
—Tranquilo todo, amigo Telles. Esto no se definirá durante los próximos días. El presidente Peña Nieto viajará a Davos, Suiza, después de Año Nuevo, y será hasta que regrese cuando resolverá el caso Sinaloa. Yo, por lo pronto, me voy a Los Ángeles, concretamente a Disney a disfrutar del fin de año, con hijos y nietos. Me olvido de todo, por ahora.
Sergio Torres Félix, presidente municipal de Culiacán:
—¿Qué te pasa, papá? ¿Cuántas veces quieres que te diga que yo soy el bueno? Es más, ya tengo el nombramiento como te lo dije la otra noche. ¡Yo voy a ser, papá!
Eran nueve aspirantes en total. Ya diez, con Quirino Ordaz Coppel. Además de Heriberto Galindo, Aarón Irizar y Sergio Torres, la senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo; el senador Daniel Amador Gaxiola; el propio David López Gutiérrez; el también diputado federal Alfredo Villegas Arreola; el secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, y Óscar Lara Aréchiga, sin plataforma por esos días, pero en búsqueda de las consideraciones a su favor.
Y bueno, había uno más, oculto por ahí, no incluido en esa relación, con un papel de «caballo negro» en sus manos: Aarón Rivas Loaiza, secretario de Desarrollo Económico, del gobierno del Estado (en la administración de Mario López Valdez, por cierto) mucho mejor posicionado en las encuestas de preferencias electorales que por lo menos seis o siete de los arriba mencionados, pero convencido de que no eran sus tiempos. Quizás después. Haber aceptado el ofrecimiento de MaLoVa para trabajar en su gobierno no obró precisamente en favor de sus pretensiones.
Total, esa noche, nadie más pudo ser localizado. Todos estaban de fiesta y en oración por recibir la bendición de dios, nuestro señor.
Sus rezos ya no le traerían resultados. La decisión estaba tomada: Quirino Ordaz Coppel.