COLUMNA PALCO PREMIER DEPORTES JORGE LUIS TELLESok

  • Ambas contra Charros ¡tintas en sangre!
  • El boricua relevó en el mando a Bundy
  • Lorenzo solo duró 18 juegos al timón

 

Solo 18 juegos después del arranque de la presente temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, Lorenzo Bundy fue cesado por la directiva de Tomateros de Culiacán y su lugar lo ocupó quien se desempeñaba como su segundo de a bordo: Robinson Cansel. Y el boricua hizo buena la sentencia de que todo nuevo manager inicia con victoria, cuando los guindas doblegaron sensacionalmente a los Charros de Jalisco, en el segundo de la serie que finalizó la noche del domingo aquí en el estadio Tomateros.

La cábala no es necesariamente inexorable; pero cuando se cumple suele marcar, habitualmente, un nuevo rumbo para el equipo que cambia de timonel.

Ese primer partido como manager de Tomateros fue verdaderamente estresante para este puertoriqueño que jugó varios años en Grandes Ligas. Baste señalar que Culiacán llegó al cierre de la octava entrada en desventaja de 3 carreras contra 0 y a como lanzaba Will Oliver, por los Charros, no se veía por donde: su dominio, desde el centro del diamante, era total.

Sin embargo, las cosas cambiaron en cosa de minutos. Tras la noche vino el día. Después de la obscuridad, la luz y el desencanto de los aficionados (que por cosa de nada no llenaron el parque) desapareció para dar paso a la euforia.

Y todo pasó tan rápido.

Veamos:

Luis Alfonso Cruz abrió ese octavo inning con un doblete por la raya del jardín izquierdo y Black Gailen – nueva contratación – atizó sencillo al central para mover la pizarra al 1-3 y romper una larga cadena de ceros, que procedía desde la tercera entrada del partido anterior. Ryan Mc Broom siguió con un estacazo contra la barda del prado del centro, que se convirtió en triple, mientras el score se colocaba 3-2. Y fue Jorge “Chato” Vázquez, quien lo empató, con largo elevado, también por el central.

El asunto no terminó ahí porque todavía hubo un sencillo de Ismael Salas y doble de Ronnier Mustellier, que hicieron rugir al estadio. Luego, un desconocido Román Alí Solís (encendido con el bat) levantó globo al izquierdo, para producir, en los zapatos de Salas, la carrera que a final de cuentas representó la victoria para el equipo de casa.

Ya con la ventaja a su favor, Cansel mandó a la lomita a su as de relevo, Casey Coleman, quien logró el salvamente, auxiliado por una gran jugada defensiva de Ismael Salas en la antesala, que se convirtió en un doble play, avalado por la nueva tecnología del circuito invernal.

Un rugido saludó el triunfo y solo hasta entonces el boricua pudo respirar tranquilo. Debutó como manager y se alzó con la victoria.

Déjeme decirle, sin embargo, que el triunfo no se debió únicamente a la vieja sentencia beisbolera sino que fue resultado, a final de cuentas, de una serie de movimientos en la alineación, inexplicablemente ignorados por el ahora ex manager Lorenzo Bundy.

En efecto, lo que hizo Cancel, simplemenete, fue colocar a cada quien en su posición: al Cochito Cruz, en la segunda base; a Ismael Salas, en la tercera y a José Guadalupe Chávez en el campo corto. Le entregó la titularidad de la receptoría a Román Alí Solís y la de la primera base a Ryan Mc Broom, para acomodar al “Chato” Vázquez como bateador designado.

Como consecuencia de esto, movió a Ronnier Mustelier al jardín derecho; ratificó a Rico Noel en el central y debutó a Black Gailen en el izquierdo.

Con los mismos jugadores, otro equipo. En los hechos y en el resultado.

Con Bundy, en cambio, nunca supimos cual era su alineación titular.

Además, fiel conocedor de los usos y las costumbres del beisbol, Robinson Cansel repitió exactamente la alineación al día siguiente y como usted ya lo sabe, volvió a ganar. De manera dramática, si quiere usted; pero en el encuentro del domingo, también la victoria le sonrió, cuando Maxwell León conectó largo fly por la pradera izquierda, con las bases llenas y un out, en el cierre del episodio número once.

Hay que decir que nada de esto es nuevo, ni lo de repetir la alineación triunfadora es invento reciente. Todo manager con sentido común repite su line up una y otra vez, mientras los resultados sean buenos. Y si se gana, no hay que cambiar a nadie, ni modificar el orden al bat, así se tengan, entre los nueve, uno o dos que no le peguen a la bola ni con violoncelo.

Si el timonel hace movimientos, en racha positiva, la maldición gitana es ineludible.

Son prácticas comunes de la pelota, que quizás por la presión de los malos resultados a veces se olvidan. Entonces vienen los malos resultados y también los cambios de manager, como este que acabamos de ver.

Salvo mejor opinión, estimado lector.

 

= “LAS DECISIONES EN SU MOMENTO”: HECTOR LEY =

Y bueno.

La directiva de Tomateros de Culiacán – tanto la actual como la anterior – no se distingue precisamente por su paciencia.

Aquí no aguantan mucho a manager alguno. A nadie.

Quizás la excepción de la regla es Benjamín Gil, cuando vino como manager por segunda vez, en la temporada 2015-2016, luego de haber conquistado el décimo título para la franquicia en enero de 2015, todavía en el viejo estadio “Angel Flores”. Arropado por ese lauro y por los afectos del entonces presidente de la organización, Juan Manuel Ley López (qepd), Tomateros inició la campaña por el bicampeonato en el último lugar y justamente ahí terminó.

De esas raras temporadas en que Tomateros no calificó al “play off”; pero Benjamín Gil fue aguantado hasta el final. Luego – esta es otra historia – vendría por la reivindicación y la logró con una nueva corona, la décima primera en la historia del club.

A Bundy solo lo aguantaron 18 partidos. Cuando le dieron las gracias, Tomateros tenía marca negativa de 8-10 y comenzaba a rezagarse peligrosamente en la tabla de posiciones. Caer al sótano y permanecer ahí hasta la finalización de la primera vuelta – lo que ya está muy próximo – no es nada recomendable.

Eso obliga a un equipo determinado a realizar la clásica “carrera del indio” en la parte complementaria y terminarla dentro de los tres primeros lugares. Uno abajo, implica la eliminación para la postemporada.

Seguramente la directiva de Tomateros de Culiacán advirtió ese riesgo y optó por la vía de cortar por lo sano, lo antes posible: despidió a Lorenzo Bunby y nombró a Robinson Cancel en el cargo, no de manera provisional, sino definitiva; o sea, es manager, no manager interino. Y para redondear el movimiento le colocó ahí a Oscar Robles, como segundo de a bordo. Robles había sido cesado, un par de días antes, como timonel de Yaquis de Obregón.

Héctor Ley López, el presidente ejecutivo del club, lo dijo con todas sus letras: “la Liga Mexicana del Pacifico tiene una temporada muy corta, que no te permite esperar para que entres en ritmo o para que conozcas a tus jugadores; si no tomas una decisión a tiempo, te quedas fuera de la ronda final”.

Así las cosas, Lorenzo Bundy se fue mucho antes del tiempo previsto. Ahora el manager es Robinson Cancel. Ganó sus dos primeros juegos, ante parque lleno y eso le puso la cereza al pastel. Llegó la motivación a Tomateros y vendrán mejores resultados.

Ya lo verá usted.

 

= LAS NUEVAS SERIES =

Para concluir.

Ahora con marca de 10-10 y .500 de porcentaje, Tomateros de Culiacán regresa a la carretera para viajar a la ciudad de Hermosillo y abrir serie, a partir de este martes 6, contra los Naranjeros. El equipo de la capital de Sonora registra marca idéntica de 10-10, luego de salir, apuradamente, de un bache inicial.

Va a ser, sin duda, una gran serie, con tres llenos en el estadio Sonora. Allá el clásico de clásicos (Culiacán-Hermosillo) mantiene su vigencia.

Mientras tanto, los Charros de Jalisco – a juicio de Agenda Política, de los mejores de la Liga – regresará a su casa para recibir, en el estadio Panamericano, a los Venados de Mazatlán. Los dos son colíderes, con record de 11-9, de tal modo que el enfrentamiento acapara la atención de los seguidores del circuito invernal.

A su vez, Cañeros de los Mochis recibirán a Mayos de Navojoa en el “Emilio Ibarra Almada” y Aguilas de Mexicali se meterá a la casa de los Yaquis de Obregón, para sostener una serie crucial: están parejos en números de 9-10, cerca de los primeros lugares.

Una primera vuelta que ya maduró y que se ha puesto caliente, con un standing cerradísimo, por donde usted lo quiera ver.

Seguiremos platicando.

Por ahora, nos vamos ya, con nuestros deseos de siempre: que Dios los bendiga.

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