COLUMNA PALCO PREMIER DEPORTES JORGE LUIS TELLESok

 

= Uno de los grandes lanzadores de la organización

 

= Puntal en el campeonato de la temporada 2001-2002

 

= Ganador del juego titular en la Serie del Caribe de Caracas

 

Rodrigo López, puntal en la conquista de dos campeonatos para Tomateros de Culiacán – en 2002 y 2004 – se convertirá en el décimo ex guinda, cuyo número (el 13) será retirado del inventario de jugadores de todos los tiempos del equipo local.

Esto ocurrirá el 28 de noviembre, durante un partido contra Venados de Mazatlán de la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.

Aquí en Culiacán, por supuesto.

El anuncio correspondiente lo realizó Jaime Blancarte Pimentel, el asesor especial de presidencia del club local, en compañía de Mario Valdez, gerente deportivo, quienes coincidieron en ponderar los sobrados merecimientos de Rodrigo para ser objeto de tal distinción.

Así, Rodrigo López, nacido en el Estado de México y casado con una joven de Culiacán, sumará su nombre a los de Darrell Sherman (7), Vinicio García (9), Nelson Barrera (16), Paquín Estrada (25), Vicente Romo (27), Homobono de la Rocha (28), Adán Amezcua (31), Horacio Piña (33) y Cecilio Acosta (41).

Para la próxima temporada, la directiva de Tomateros también retirará el número de 18, correspondiente a Jesús Sommers, recordado por su histórico cuadrangular contra Cañeros de los Mochis, el 28 de enero de 1978. Hace cuarenta años ya.

Actualmente, Rodrigo radica en la ciudad de Phoenix, donde funge como comentarista de radio de los Diamondbacks de Arizona, en una nueva fase de su vida.

Y hasta allá, justamente, le llegó la noticia de la decisión tomada por la directiva guinda, la que tomó con muestras de marcado regocijo, toda vez que Tomateros de Culiacán fue su única franela en la Mexicana del Pacifico. Estuvo aquí quince años y gozó de tres campeonatos: el del 1997, en su debut y los de 2002 y 2004, en su época grande con el equipo guinda.

Enhorabuena.

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Y bien.

Rodrigo también fue factor determinante en la conquista del título de la Serie del Caribe, en Caracas, Venezuela. Era, Tomateros, el primer equipo de la Liga Mexicana del Pacifico, con dos campeonatos de Series del Caribe en sus alforjas.

Hay algo que pocos saben. Y los que lo supieron a lo mejor lo han olvidado ya.

Rodrigo, con compromisos en el beisbol de los Estados Unidos, viajó a Venezuela a la competencia caribeña el último día de enero del 2002, pero ya había hecho un acuerdo con el entonces presidente de la organización, Juan Manuel Ley López:

-Don Juan: un solo partido y me regreso. Tengo que estar antes del 10 en los Estados Unidos.

Y el capitalino, en efecto, lanzó el primer juego, con tanta clase y efectividad que la victoria correspondió a Tomateros. Al día siguiente, Rodrigo estaba de vuelta en Culiacán.

La serie del Caribe, sin embargo, transcurrió de tal modo que se hizo previsible un partido final entre Puerto Rico y México, por el campeonato de la competición; pero Paquín Estrada ya no contaba con López para el juego definitivo.

Con lo que tampoco contaba Paquín, era con la habilidad y la decisión de don Juan Manuel Ley, quien, desde Caracas, mandó un avión por el chamaco de Tlalnepantla, la víspera del compromiso; López aceptó, de buena gana y así en el choque campeonil estaba en el centro del diamante del estadio universitario, contra el equipo de la isla del encanto.

Y lo que pasó usted lo sabe: Rodrigo blanqueó 3-0 a los boricuas y Culiacàn ganó, así, su segundo título de Series del Caribe.

¿Lo recuerda?

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Para cerrar tema.

Antes de Caracas-2002, Rodrigo tenía vivo el recuerdo de 1996, cuando el primer campeonato para Tomateros, con aquel imparable de Mario Valdez, por entre primera y segunda, que significó la carrera de la diferencia en el décimo inning del partido titular. Lo escuchó en transmisión radiofónica. Todavía no debutaba con Culiacán.

Un año antes ya estaba con los guindas y le tocó gozar la coronación de 1997, después del hit de Benjamín Gil sobre la serpentina de Juan Acevedo, de los Naranjeros de Hermosillo.

Su gran campaña, la mejor de todas, fue la 2001-2002, cuando se convirtió en el pitcher sensación del circuito y número uno, naturalmente, en la rotación de abridores del manager Paquín Estrada.

Precisamente en ese papel, López inició el primer partido de la gran final contra Venados de Mazatlán.

Y también el segundo.

Ganó los dos, con toda categoría; sin embargo, el partido del título fue para Vicente Padilla, otro de los grandes pitchers extranjeros que han pasado por el equipo de casa.

Rodrigo López es un grande de Tomateros.

Justo y merecido su reconocimiento de noviembre venidero, en lo que será un grandioso marco en el estadio de casa.

Ya lo verá usted.

= EL COLOFON =

Y por hoy hasta aquí.

Ya nos vamos, con nuestra invitación para que siga esta columna en la página www.tomateros.com y en el portal de internet www.jorgeluistelles.com, donde compartimos espacios con Fernando Ballesteros, Alberto Camacho Sarabia, Fausto Castaños y Antonio Velázquez Zárata.

Nuestros deseos de siempre: que Dios los bendiga.

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