columna mirador

Al más puro estilo priista, el grupo conformado por diputados de MoReNa, PES y PT decidieron que un legislador proveniente de la coalición “juntos haremos historia” fuera quien encabezara la mesa directiva, recayendo en Marco Antonio Almaral, un político formado en las filas panistas, ex presidente municipal de Navolato, hoy diputado ciudadano por el PT.

 

 

La intención inicial era que encabezara la presidencia un miembro de la fracción parlamentaria del PRI, toda vez que son la segunda fuerza política en el congreso, sin embargo, de última hora se dio el viraje y se optó por un miembro afín a los vencedores. Los mismos usos y costumbres de antaño, todo para el ganador y migajas a los perdedores.

 

 

De esta manera se le dio “una sopa de su propio chocolate” al PRI, toda vez que esa era la forma de actuar de los priistas en las legislaturas donde eran mayoría. Para muestra las últimas reformas aprobadas de la 62 legislatura, en consecuencia los legisladores priistas de la LXIII legislatura tendrán que acostumbrarse a comerse varias de las que guisaron en el pasado.

 

 

Este mismo escenario se prevé en el reparto de las comisiones, ya que los diputados morenistas presidirán las de mayor importancia como la de Gobernación y Puntos Constitucionales, Hacienda, Fiscalización, entre otra y a los diputados de la minoría les dejaran las de menos importancia.

 

 

Interesante será ver si la bancada morenista cuenta con los perfiles necesarios para nombrar a sus diputados presidentes de las diversas comisiones, esperemos que el cambio de la cuarta transformación, no se convierta en reversa legislativa.

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