columna juan manuel partida circular

 

Apenas puede uno creer que tras la exhibida monumental que les dieron con las observaciones hechas a las reasignaciones presupuestales, algunos diputados insistan en que lo hicieron de peluche y que por ello mantienen su posición.

Con la duda de si se trata simplemente de evadir el embrollo público para luego corregir, o si de verdad están convencidos de que por encima de todo nos pueden enjaretar sus ilegalidades, sus estupideces y sus berrinches.

Surgen en este escenario indicios de una posible vuelta al camino de la legalidad y la institucionalidad.

La coordinadora de la fracción parlamentaria morenista, diputada Graciela Domínguez Nava, salió de emergencia a la ciudad de México, en donde fue requerida y zurrada por la propia dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, y pasó por un brete similar en la Secretaría de Gobernación.

Ignoramos si a la zangoloteada que le dieron se agregaron las advertencias de que su proceder en lo de las reasignaciones fue deprimente y vergonzoso, y que su cargo como diputada pende de un hilo.

La emplazaron a bajarse del ladrillito y a que se deje de burradas.

Ya veremos con qué ánimos vuelve a Culiacán, y cómo hace para solventar esa crisis que es total y absolutamente resultado de su necedad, de su irresponsabilidad y su valemadrismo.

La jalada de orejas llegó también en el caso del diputado Marco Antonio Zazueta Zazueta, quien tras pasársela hace no mucho presume y presume de que actuaron con legalidad y responsabilidad, tuvo que cambiar el chip para aceptar que las reasignaciones presupuestales estuvieron mal hechas.

Con el agregado de que según él esas cagadas tan gachas sucedieron “por falta de información”, con la joyita de que nadie les puede reclamar porque lo único que hicieron fue atender las voces del pueblo.

Ojalá que nos explique cuándo ese pueblo por él referido les pidió que violaran con descaro las leyes, y que fueran tan rematadamente pendejos, necios y cínicos.

Confesemos nuestra ignorancia de si todavía hay tiro, o si se guardan temporalmente los ánimos de pendencia.

Vimos en conferencia de prensa al coordinador de los diputados priístas, Sergio Jacobo, responder que de ninguna manera está descartado el anunciado recurso de impugnación ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Los diputados de la mayoría de MORENA saben muy bien que una gran parte de sus reasignaciones y compromisos “con el pueblo” no pueden pasar ni pasarán por la simple y sencilla razón de que son violatorias de leyes diversas.

Tendrán que ceder en ello, porque no les queda otra.

Falta ver si encuentran y consiguen una salida que les permita seguir aparentando que actúan pensando en el beneficio de la gente.

Con la orden de que sus focas aplaudidoras pagadas para operar las redes sociales nos presuman que los de MORENA de todas maneras ganaron, porque los cambios que se hicieron fueron lo mejor de lo mejor, hasta el infinito y más allá.

Nos falta, pues, mucha diversión todavía.

Porque si bien es cierto que algunos legisladores mienten con los estudios universitarios que según ellos cursaron, hay que recordar esa contundente frase popular de que para pendejo no se estudia.

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