columna juan manuel partida circular

 

Gravemente perdida está nuestra sociedad, cuando encontramos que se asesina no sólo con una enorme cobardía, sino sin necesidad y aparentemente hasta por puro gusto.

No encuentro manera de entender que, tras haber despojado a una familia de su camioneta, unos monstruos disfrazados de seres humanos le hayan quitado la vida a una persona, delante de sus hijos y de su esposa.

Un crimen atroz que nos impacta y revela la grave dimensión de la pérdida de valores; no hay respeto casi por nada; no hace mucho sucedió que un asaltado fue baleado porque no llevaba dinero.

Parece cliché, pero aplica eso de que los tiempos de antes fueron mejores.

Mienten quienes alegan que son los nuevos tiempos, y que no queda más que aguantar.

Hay muchos países en los que las tasas de homicidios y otros crímenes son notablemente menores que los de México; algo hacen allá, que nosotros no.

Cierto que buena parte de culpa la tienen nuestros gobiernos, principalmente por ese sistema de procuración y administración de justicia que pocas veces encuentra a los delincuentes, y que cuando le atinan los malosos terminan casi siempre libres por una “mala integración del expediente” o cualquier otro pretexto que a nuestras autoridades se les antoje.

La violencia y la delincuencia parecen no tener fin; los asesinatos, asaltos con violencia, robos domiciliarios y a comercios son cosa de todos los días y todas las horas.

Pero a la impunidad hay que agregar que muchos padres no hemos sabido educar a nuestros hijos a distinguir lo que está bien y lo que no.

No son pocos los niños y jóvenes que aspiran a ser “famosos” delincuentes, según ellos como el camino más fácil para tener una lujosa residencia, joyas ostentosas, camionetotas y bellas mujeres.

Niñas y jovencitas se agrandan los pechos y el trasero, y quieren ser como su amiga o conocida que es la novia o querida de un matón y anda siempre con ropa de marca.

Cómo podemos hablar de valores, pongamos un ejemplo actual, cuando permitimos y aplaudimos que se contrate como directivo de Dorados a un pésimo ejemplo para nuestros hijos.

Diego Armando Maradona fue un gran deportista, sí, pero sus excesos pasados y presentes están a la vista de todos.

Nos dicen que lo que les importa es el dinero, y que por eso la mercadotecnia.

Exacto; ahí está el detalle.

El deber ser, que se siga yendo a la fregada.

 

PRIMER AVISO

La desastrosa operación política en el Congreso del Estado quedó evidenciada una vez más, con el fracaso en el intento reciente de reformar la constitución.

No es sólo que los diputados priístas y gente del tercer piso sean muy malos para sacar cuentas.

La falla, que no es nueva, es que parecen ciegos y sordos; no ven ni escuchan lo que sucede afuera, y que impacta al interior del poder legislativo y de la sociedad en su conjunto.

Los ternuritas ésos que se las creen saber todas y que a cada rato la zurran, cobran como si fueran buenos.

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