PRIMOR

columna juan manuel partida circular

 

Una nueva decepción del PRI hacia sus militantes, como si les faltara.

En Sinaloa, tendrá que esperar de nuevo la llegada del “nuevo” partido que trabaje por el pueblo y por la recuperación de la confianza ciudadana.

Quienes ahí mandan tienen una sola prioridad, que es la de proteger al poder político local.

Por ello, los mandos tricolores formales y reales transaron con los de MORENA.

El control de daños, o de lo perdido lo que aparezca.

En la próxima elección, el Revolucionario Institucional tendría dos prospectos a la gubernatura: el nominal predestinado a una nueva traición, y el disfrazado como opositor.

Traiciones recíprocas programadas, con la postulación por ambos partidos de candidatos a modo, para repartir también alcaldías y diputaciones locales, con “mano” para los morenistas.

Para gobernador, trabajan desde ya como opción preferente a favor del senador electo Rubén Rocha Moya, por más que éste jure que estará los próximos seis años sentado en su escaño.

Ningún secreto resulta que varios destacados priístas estarán colmadamente felices si dentro de tres años “pierden” la elección estatal en contra del exrector de la UAS.

Ya ven cómo es la gente de criminosa, que hay quienes aseguran que todo está armado desde hace buen rato, y que las traiciones dentro del priísmo fueron orquestadas y convenidas a muy alto nivel.

Que ninguna casualidad hay en el nombramiento de Sergio Jacobo Gutiérrez como el coordinador de la próxima fracción parlamentaria del PRI en el Congreso del Estado; quien fuera secretario particular del gobernador Quirino Ordaz Coppel, trabajó de 1993 a 1997 como jefe de prensa del entonces rector de la UAS, Rocha Moya.

Los legisladores del tricolor llevarán una relación muy cordial con la mayoría de MORENA, con el convenio de que no le rasparán más de lo necesario los muebles al gobierno sinaloense.

Primero los intereses del poder, pues; y el pueblo, que se siga fregando.

Qué tanto es un poco más.

APRENDER O REPETIR

Hablando de raspaduras, le fue muy mal al ya citado Rubén Rocha tras su exigencia de auditoría al proceso de admisión de estudiantes en la Universidad Autónoma de Sinaloa, que a todas luces es apenas un aviso.

Dotación emergente de kleenex para el senador electo, con la lloradera a todo lo que da frente a las críticas que se le hicieron, lo menos por ser un malagradecido y desmemoriado.

Quien es{to escribe fue duro, con razones sobradas: Rocha Moya actuó como un rufián político que de manera miserable buscó protagonismo y raja política.

Se le olvidó al pretenso futuro gobernador que cuando fue rector rehuyó cobardemente su reiterado compromiso de acabar con montones de vicios en la universidad.

Terminó su rectorado debiéndole a la institución, aunque hoy cobra como jubilado la jugosa cifra de 43 mil pesos por mes, además de otra buena cantidad que por el mismo motivo le pagan en el IMSS.

Habrá que ver si aprendió de la vapuleada, o si le siguen ganando sus odios y revanchismos.

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