columna jose luis lopez duarte

 

Para nuestro amigo Cuauhtémoc Reyes, un abrazo por la pérdida de su señora madre.

 

Hace semanas escribimos que el gobierno de Quirino Ordaz debería dar un giro y ubicarse en el nuevo contexto nacional abandonando su autodefensa y conservadurismo para dar paso a la actualización de los nuevos políticos que habrán de regir al gobierno de AMLO, y que seguramente van a impactar el plan estatal de quirinismo y la mecánica de funcionamiento de su gobierno y el de los municipios.

 

Hasta ahora existe un esquema para el desarrollo regional fincado en la introducción cabal del gasoducto (es decir, concluir sus ramales secundarios), terminar la presa “Santa María” y la red hidráulica de la presa Picachos; hacer nuevo el puerto de Mazatlán o reconvertir el actual para atender la nueva demanda portuaria; concluir la infraestructura del CIP (Centro Integralmente Planeado) en la zona sur de Sinaloa; construir las carreteras transversales a Chihuahua de Los Mochis y Badiraguato; y la reconversión de la termoeléctrica de Mazatlán y Topo a ciclo combinado de tal forma que funcionen con gas y dejen de quemar combustóleo. Esquema tan repetido que parecería cliché y pareciera que ya no tenemos otras potencialidades económicas que nos permitan un relanzamiento del estado.

 

Nos urge, por supuesto, concluir estos proyectos y justo ahora acelerar su gestión, más aún en un gobierno de la república que se considera que la pertinencia, productividad y renta social son prioridades centrales de cualquier proyecto, precisamente por el reclamo y mandato que les otorgó el pueblo.

 

Estos para Sinaloa son vitales y seguro pueden venir muchos más, cuando se prevé una reconversión y nuevos enfoques para la economía del país, donde además de la renta estarán la justicia social y la humanización de la misma, según pregonaron durante toda su campaña.

 

Por ejemplo, ya se publicó un documento para SAGARPA que perfila la nueva política agropecuaria de país donde dividen al territorio en cinco regiones, y en lo que respecta a nosotros se nos encuadra en la región “Noroeste” junto con Sonora, Baja California, Baja California Sur y Nayarit, además de las del “Noreste”, “Centro Occidente”, “Centro” y “Sur-Sureste”, bajo cinco grandes objetivos: elevar la productividad, potenciar la agricultura para el desarrollo rural, enfrentar y adaptarse al cambio climático, fortalecer la seguridad alimentaria y reformar el marco jurídico de la agricultura para ajustar estos objetivos.

 

En el sector pesquero se pretende elevar la producción, una nueva ley, transparentar los permisos, fusionar CONAPESCA y PROFEPA, convenir con la SEP, reordenar la pesca, organizar el sector social, fortalecer los sistemas productivos y fomentar el desarrollo tecnológico, con un plan especial para las comunidades ribereñas.

 

Sin duda, tanto la agricultura como la pesca (y yo diría la industria ligada a la pesca de altamar), así como la acuacultura, son vitales para Sinaloa y es muy importante que el gobierno de Sinaloa y los productores del sector se involucren en las políticas que habrá de definir el gobierno federal.

 

Creo que son los estados de esta región “Noroeste” los más dotados, capaces y productivos en el renglón agropecuario y pesquero, que sería muy importante se retomara el proyecto del “Plan del Golfo del Mar de Cortez”, que integraba a estos mismos estados y que fue desarrollado desde el gobierno de Miguel de la Madrid para construir una zona económica de desarrollo estratégico, particularmente como fuente de alimentos para el país.

 

Ahora, de nuevo surge esa idea en los borradores de quienes pretenden reformar SAGARPA, CONAPESCA, ASERCA y PROFEPA, que no estaría mal que los funcionarios de Quirino Ordaz se involucraran de lleno. Hace falta.

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