PRI Sinaloa demanda un líder en tiempo de crisis.

columna ivan

 

A partir de su fundación en 1929 el PRI no había tenido una crisis como la que están atravesando, de ser el partido en el poder pasan a ser una minoría. En Sinaloa son la segunda fuerza política, a pesar de contar con un Gobernador impulsado por dicho instituto político, los priista en Sinaloa se perciben como huérfanos de liderazgo.

 

 

Con la renovación en puerta de la dirigencia nacional del tricolor, las fichas políticas al interior del PRI en el estado se empezaron a mover, sin embargo, al viejo estilo de la política interior de dicho partido, todo se hace en la penumbra toda vez que de enterarse el gran dedo elector del estado los puede congelar.

 

 

En su gran mayoría los priista no han entendido la lección que les dio la sociedad este primero de Julio, el PRI o renueva sus usos y costumbres o desaparecen. Los priistas tienen el gran reto de recuperar la confianza de la sociedad, de escuchar a sus bases y dejar de ser un apéndice del gobierno en turno.

 

 

Es por ello que debe de emerger un liderazgo que le de rumbo y certidumbre a los priistas, que este identificado con la clase política de todos los municipios del estado, conocer los programas del partido, que sea una persona que tenga el respaldo de los políticos tradicionales y de las nuevas generaciones.

 

 

Deberá de entender que los partidos políticos no son gobierno, son un instrumento para llegar a ser gobierno, pero que tienen la gran responsabilidad de ser portavoces de la sociedad y no cómplices de gobernantes que le dan la espalda a los ciudadanos que los eligieron.

 

 

Es por ello que el PRI en Sinaloa requiere de un líder acorde a los nuevos tiempos, no ocupa un encargado del despacho o un dirigente recomendado por los grupos de poder, requiere a una persona sea hombre o mujer con visión de futuro, que tenga la capacidad de cohabitar con las demás fuerzas, así como demostrar la plena independencia como líder del partido.

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